21 dic

Más ilusión y menos miedo.

Hace ya tiempo que venimos leyendo y escuchando cada vez más artículos que relacionan los problemas de aprendizaje con la falta de atención o de motivación.

Hay muchas opiniones al respecto que igual podríamos concretar en dos corrientes:

  1. La que incide en hacer de la educación algo atractivo y motivador que capte la atención del alumno y así facilite el aprendizaje de manera “natural”.
  2. La que resta importancia a la motivación poniendo el acento en la disciplina, los hábitos de estudio y el deber.

Desde Cadakual nos inclinamos a trabajar por la primera opción sin olvidar ingredientes importantes de la segunda (los blancos o negros en educación no suelen ser nunca puros, desde los grises es más fácil acceder a todos los alumnos).

cosas-nuevas

Dentro de ésa primera corriente está claro que hay muchas maneras de hacerlo y si profundizamos un poco en ella surgen cuestiones sobre las que deberíamos reflexionar:

  • ¿Puede existir un aprendizaje “natural” en la escuela y bajo la sombra de un currículum formal establecido?
  • ¿Hay que hacer de la materia algo motivador o fomentar la motivación intrínseca del alumno por la materia? ¿Ambas cosas?
  • La atención… ¿es como un músculo que requiere ejercitarse para fortalecerse de manera progresiva?
  • ¿Dónde quedan dentro de todo esto los ritmos de aprendizaje, el desarrollo madurativo y los intereses individuales de cada alumno?

Es complicado dar respuesta a todas estas preguntas, que además tienen multitud de respuestas posibles y válidas pero, partiendo de ellas, cada vez hay más maestros y centros educativos que se plantean la necesidad de otro enfoque educativo en la escuela que se centre en el alumno más que en el currículum, el papeleo, las normas y el “esto siempre ha sido así, por algo será”. Es fundamental cuidar a las personas (alumnos, padres y profesores) que forman parte de ésa maquinaria, escuchar lo que tienen que decir y ponernos manos a la obra cada uno desde su ámbito de trabajo, con algo más de ilusión y algo menos de miedo.

creatividad-frase

05 may

Lo dijimos en facebook (abril 2016)

29 abril

Nos ha despertado una sonrisa esta nota, porque al fin y al cabo Educar… es también cuestión de detalles que nos acerquen al alumno.

 Foto de Comunicar con Inteligencia.

28 abril

“Su trabajo no sólo queda reflejado en las paredes; también se nota en la reducción de los índices de criminalidad y en la calidad de vida de los habitantes.

“El arte es nuestra herramienta principal y favorita y a través de él promovemos herramientas de paz y de participación ciudadana” dijo la codirectora.

 
La organización ‘Colectivo Tomate’ cambia la cara de Xanenetla en Puebla

27 abril

“Dentro de la propia familia es importante discutir los valores personales e inculcar buenas prácticas desde pequeños. Es importante hablar con los hijos acerca de la seguridad en la red y cerciorarse de que saben que pueden recurrir a sus padres si se meten en cualquier dificultad.”

 
Google advieret de que la educación en el hogar es la prevención más importante

26 abril

Foto de Cadakual Iniciativa Social S.Coop.

25 abril

“Vamos con prisas a todos los sitios, fijamos toda nuestra atención en las pantallas y nada en las miradas. Con la cantidad de historias que se encuentran en las miradas…”

 
Durante un tiempo de mi vida lo único que quería era “estar tranquila”. Vivir tranquila, sentir y dormir tranquila. Porque…
24 abril

“Y a partir de esta manera de contar historias, cada uno encontró su forma de expresarlo, de exteriorizar y explorar lo que querían contar. Quizás fue una excusa para pasar el rato, una forma para relajarnos, una vía para conocernos y comunicarnos, otra manera de crear y de practicar la creatividad… O todo a la vez…”

 
Nuestra sociedad y la del futuro necesita y necesitará personas creativas que solucionen problemas de manera innovadora. ¡Comienza a trabajar jugando la…

23 abril

Abriendo camino…

 Foto de Centro Miranda de Intervención.

21 abril

“”Es muy interesante porque empodera al alumnado, lo convierte en protagonista y en futuros ciudadanos comprometidos y responsables”.

 
Alumnos formados como mediadores reducen los problemas de convivencia en los institutos al resolver los conflictos del día a día

20 abril

¡¡Hablemos de educación, construyamos una nueva educación!!
Esta campaña y el vídeo despiertan realmente nuestro interés; difundamos, participemos, sumemos para hacerlo posible.

 

Yo estudié en la Pública, junto al resto de colectivos que conformamos la plataforma “La educación que nos une”, lanzamos hoy la campaña “Diálogo por la educación” con el deseo de impulsar una Nueva Ley de Educación:

– Democrática: elaborada con la participación de la comunidad educativa y la ciudadanía.
– Estable: centrada en las necesidades de las personas y no en los intereses de los partidos.
– Comprometida con un mundo más justo.

Súmate en www.laeducacionquenosune.org

 
Diálogo por la educación, con el deseo de impulsar una Ley de Educación: DEMOCRÁTICA: elaborada con la participación de la comunidad educativa y la ciudadaní…

20 abril

Iniciativa Comercio Justo – Educación – Murcia. Educar para ser ciudadanos comprometidos en un mundo global.

Nuevo apartado en su web http://www.brujulasur.org explicando qué es un Centro por el Comercio Justo y qué tiene que hacer. ¡¡Consúltalo si quieres que tu centro se una al programa!!

 
Brujulasur Comercio Justo

¡Algo grande está pasando! El Comercio Justo llega a los centros educativos de la Región de Murcia con el Colegio Herma como pionero.

Gracias a El Pajarito por echarnos una mano con la difusión de la noticia, la sensibilización es el primer paso para ser más.

 
El colegio Herma sociedad cooperativa es el primer centro en la Región de Murcia que inicia el proceso para ser Centro Educativo por el Comercio Justo. Ayer…

18 abril

Desde ¿Mi mundo? Los míos, Ana nos recomienda un libro de divulgación sobre la evolución dirigido a niños.
Es importante respetar el gusto de los niños a la hora de seleccionar libros para ellos y como se comenta en el artículo, libros de divulgación científica adaptados a ellos… no hay tantos. Aquí una reseña con información de primera mano.

 
SM Editorial nos ha enviado un ejemplar de su nuevo libro “Desde entonces hasta ahora”. Un curioso álbum ilustrado con la evolución explicada de forma fácil y divertida para niños, que …

13 abril

“Esta actividad se puede encuadrar dentro de las denominadas como creación de conciencia de grupo. Yo recomiendo que se lleve a cabo durante el primer trimestre de curso, cuando los alumnos ya se conocen y hayan podido surgir algunos conflictos entre ellos.”

El artículo de hoy tiene la intención de daros a conocer unas de mis dinámicas de grupo preferidas de la sesión de tutoría. Se trata de la actividad de tut

12 abril

Foto de Cadakual Iniciativa Social S.Coop.
11 abril

“”Los libros de texto son los que marcan los deberes”, empieza Isabel Vizcaíno, maestra en el centro. “Haces un tema en clase y los ejercicios que no da tiempo a completar se mandan para casa. Nosotros apostamos por eliminar los libros de texto y al no tenerlos no se mandan deberes”, explica. Al menos no al estilo tradicional. Alguna actividad puede caer, pero del tipo buscar una información en internet o hacer una manualidad.”

Cuatro centros que utilizan metodologías educativas alternativas a la tradicional han erradicado (o nunca tuvieron) las tareas en casa”Las editoriales han hecho mucho…

10 abril

Más que curiosa esta iniciativa. Igual una adaptación en el mundo educativo, ¿conseguiría objetivos similares?

“Su objetivo fue, desde un primer momento, disminuir la discriminación entre los jóvenes celebrando la diferencia y promoviendo el diálogo, la tolerancia, la comprensión hacia personas provenientes de diferentes estilos de vida o culturas y el aprendizaje.”

Desde hace unos años las bibliotecas están experimentando cambios drásticos. No es solo que los catálogos tengan que adaptarse a los nuevos tiempos y …

7 abril

“La inteligencia emocional es una habilidad. Y lo bueno de las habilidades es que se pueden aprender y también enseñar. De nada sirve enseñar a tus alumnos a ser inteligentes intelectualmente si no son capaces de conocer, aprender y gestionar sus propias emociones. Y no sólo sus emociones, sino también la de sus compañeros.”

La inteligencia emocional es una habilidad. Y las habilidades se pueden aprender y también enseñar. Descubre como abordar la inteligencia emocional

5 abril

“Unos cuentos adaptados a pictogramas y desarrollados especialmente para niños con autismo, sirviendo igualmente a otras dificultades de aprendizaje y a niños pre-lectores.”

Los cuentos de ‘José Aprende’, disponibles gratuitamente en una app para dispositivos Android

5 abril

“Se puede enlazar de forma atrayente la facultad creativa con la sorpresa, la observación de reglas y el impacto del azar, y, cuando la inmersión se convierte en realidad, la persona que juega experimenta un placer especial porque ha podido hacer que algo nuevo y diferente suceda, sin haber sucumbido en el intento. Enlazar esa sensación con el deseo de aprender, con el hecho de aprender, es clave.”

“Afortunada la persona que se ríe de sí misma, ya que nunca le faltará motivo de diversión”. Las personas nos desarrollamos mejor física e intelectualmente si aquello sobre lo que estamos tratando …

4 abril

Una bonita idea para “exponer” un buen número de dibujos de manera vistosa, en casa o en el cole.

Ver vídeo

3 abril

Las inteligencias múltiples en imágenes claras y con pocas palabras.
Para conocernos un poco mejor, también a nuestros hijos o alumnos, y sobre todo entender que NO APRENDEMOS IGUAL.

Foto de Maestros Evaluación por la Permanencia, Leandro Vique administrador.
Foto de Maestros Evaluación por la Permanencia, Leandro Vique administrador.
Foto de Maestros Evaluación por la Permanencia, Leandro Vique administrador.
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Las inteligencias múltiples en pocas palabras.

Es un modelo de concepción de la mente propuesto en 1983 por Howard Gardner, profesor de la Universidad de Harvard, para el que la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupe diferentes capacidades específicas, sino como una red de conjuntos autónomos, interrelacionados. Para Gardner, la inteligencia es un potencial biopsicológico de procesamiento de información que se puede activar en uno o más marcos culturales para resolver problemas o crear productos que tienen valor para dichos marcos.

 

08 abr

Emociones, adolescencia y educación

No siempre es fácil abordar el tema de las emociones en la educación formal; el currículum rara vez “deja hueco” para poder profundizar en ellas y todo queda en manos de cada maestro o profesor y de su implicación personal, con el tema y con los alumnos.

Seguramente el principal inconveniente sea que lo vemos con una materia aparte que no cabe dentro de la programación. Así quedan relegadas a actividades puntuales algunas de las que podríamos llamar “asignaturas de vida”:

  • Reconocimiento y gestión de emociones propias y de los demás.
  • Relajación, control del estrés y resolución de conflictos.
  • Consumo responsable y sostenibilidad ambiental.
  • Creatividad y pensamiento divergente.
  • Conciencia crítica.

En el blog De poetas y Piratas encontramos un proyecto que  integra de una manera fantástica las emociones con el currículum, tratando las emociones como aspecto central a través de las cuales los alumnos aprenderán también expresión oral y escrita, comprensión lectora, recursos lingüísticos, tipos de textos…

Nos ha gustado mucho la propuesta y ha despertado esta breve reflexión. Aquí os dejamos el enlace del proyecto y nuestro agradecimiento a Elisa, la profesora que lo gestiona.

Proyecto tercero de ESO: El emocionario adolescente

“La adolescencia es, sin duda, un periodo complejo y en el que se hace imprescindible una educación emocional. Sin embargo, no dejaremos de lado los aspectos que se incluyen en el currículum de vuestro curso y los integraremos. “

07 ene

Adiós a las asignaturas: el trabajo por proyectos convence cada vez a más escuelas

Cada vez son más los convencidos. El aprendizaje por proyectos es más motivador, más real, más cooperativo y más integrador. La educación está cambiando y es tarea de todos hacer que sea posible.

Institutos como el de Sils optan por facilitar el aprendizaje de sus alumnos a partir de los proyectos, un planteamiento que ofrece más ventajas educativas que las asignaturas: les motiva y les ayuda a conectar conocimientos

Este es un reportaje publicado en El Diari de l’Educació

Imatge d'una de les aules de les escoles dels Jesuïtes.

Imagen de una de las aulas de los Jesuitas

¿Qué prefieres, escuchar toda la mitología griega pegado al pupitre, o descubrir el mundo de los héroes y los mitos a partir de su investigación en la música, la literatura y el arte contemporáneos? No contestes todavía. ¿Qué te gustaría más, volver del patio y que te expliquen en dos sesiones de una hora la evolución de los primeros habitantes de la tierra, o que tú y tus compañeros os lancéis a defender -con argumentación científica- el yacimiento que hay en el pueblo del al lado, que parece ser que amenazado por un pelotazo inmobiliario?

“Hombre, preferimos trabajar con los proyectos, que nos ayudan a aprender cosas que nos servirán para la vida real, y que nos motivan. Son retos”, apunta uno de los alumnos de Cuarto de ESO del instituto público de Sils (Girona). Él es de los que está recabando información con sus compañeros para armar una defensa justificada del yacimiento -realmente existente, y anteriormente amenazado- del Camp dels Ninots, cerca de Girona.

El trabajo por proyectos ha relegado las asignaturas a un tercio del horario en este centro educativo gerundense, y cada vez gana más terreno, según los expertos, a la clásica organización compartimentada de las materias. “El conocimiento no es algo separado que se baste a sí mismo, sino que está inmerso en un proceso por el cual la vida se sostiene”, proclamaba hace décadas el pedagogo americano John Dewey, una frase que adapta al siglo XXI Iolanda Arboleas, directora el instituto: “Queremos futuros ciudadanos que sepan relacionar aprendizajes, que sean capços de trabajar en equipo, de innovar, de adaptarse a los cambios y comunicar bien”.

Además de algunos centros educativos públicos, que como en Sils hace años que apuestan por esta metodología, en las últimas semanas ha trascendido el atrevimiento de las escuelas de los Jesuitas de Catalunya, una institución centenaria que en su profunda renovación también ha decidido cambiar las asignaturas por los proyectos. O el siempre envidiado sistema educativo finlandés,que recientemente también ha visto en las asignaturas un signo caduco de tiempos educativos pasados.

Y es que los proyectos son sólo la palanca que permite a muchos docentes transformar los aprendizajes de sus alumnos en una actividad más motivadora -los gusta el reto-, cooperativa -suelen trabajar en grupo- y significativa -las propuestas suelen ser vinculadas al entorno del centro. “Los alumnos siempre te preguntan: ‘¿pero eso para qué me servirá a mí?’ Pues bien, los proyectos sí, dan sentido a su aprendizaje. Está comprobado que les motivan”, expone Neus Sanmartí, durante años directora del Instituto de Ciencias de la Educación de la UAB y coautora del libro ¿ Trabajamos por proyectos? “Los currículos de todo el mundo van hacia los proyectos, porque permiten un trabajo interdisiplinar: los conocimientos deben relacionarse porque en la vida los problemas reales son complejos”.

Pero, ¿cómo lo hacen en Sils?

En el instituto de Sils tuvieron la suerte de empezar de cero. El centro abrió sus puertas en 2008 y lo hizo con un equipo de profesores con inquietudes pedagógicas y ganas de cambiar las cosas. “Sabíamos que queríamos acabar con los cuatro jinetes del apocalipsis de la Secundaria, en nuestra opinión orígenes de todos los males”, recalca Arboleas, “que son la exigencia de unos niveles mínimos para todos los alumnos, la segregación por niveles, la obsesión del docente por su materia -muy propio de la ESO-, y la concepción del alumno como receptor de conocimientos”, expone la directora.

En su cruzada contra los jintes, en Sils encontraron un claro aliado en el trabajo por proyectos. Actualmente dividen el horario lectivo en tres franjas -que no asignaturas-, “que van de menos a más autonomía para el alumno”. Las tres tienen el mismo peso horario. La primera es la de la llamada clase magistral. En el instituto consideran que también debe haber espacio para la transmisión de conocimientos. La segunda es la franja de los procedimientos. “Aquí metemos las mates y las lenguas, sobre todo la enseñanza procedimental. La ortografía y las ecuaciones, por ejemplo, se han de aprender a partir de la repetición”, constata Arboleas. Y la tercera es la de los proyectos.

Hacen uno cada mes. “Al principio dejábamos que los alumnos decidieran libremente sus proyectos, pero nos encontramos que no salíamos de las tribus urbanas… Y ahora les damos orientaciones”, detalla la directora. Esto les ha permitido repartir los temas con algo más de equilibrio en función de las materias, aunque el objetivo es que cualquier proyecto incorpore contenidos de cualquiera de las materias.

¿Cualquiera? Responde uno de los profesores del instituto, durante el recreto: “Sí, a ver, por ejemplo un proyecto sobre aislamientos -él es profe de tecnología-: incorpora tecnología, matemáticas porque tienes que tomar las medidas de la casa, ciencias naturales para estudiar los materiales con que lo puedes hacer, historia de la vivienda y los materiales de construcción del entorno, y lengua porque en todos los casos hacemos exposición oral al final…”.

Para integrar todas las disciplinas los profesores tuvieron que despojar los currículos de cada área, con la intención de obtener aquellos conceptos imprescindibles “para que luego los alumnos construyan sus propios conocimientos”. En este proceso, apunta Arboleas, no hay libro de texto que valga, pero sí los infinitos recursos de internet.

Los alumnos de Cuarto de la ESO del instituto de Sils.

Los alumnos de Cuarto de la ESO del instituto de Sils.

Las evaluaciones y el papel del profesor

Renunciar a las asignaturas, como han hecho en Sils, es tumbar una pieza de dominó. Automáticamente se tambalean muchas otras piezas, como los exámenes o el papel del maestro dominador del aula.

Quitar peso a los exámenes, tal como han hecho en Sils o en las escuelas Jesuitas, permite centrar la mirada más en la evolución de cada alumno. “Es la evaluación continuada que siempre hemos reivindicado pero que nunca se aplicaba”, expone Arboleas. Los alumnos de Sils, simplificando el proceso, obtienen más de la mitad de su nota en función de su trabajo en el proyecto. “Se les valora que se esfuercen, que ayuden a los compañeros, que muestren interés, que mejoren”, valora la directora.

De una manera similar se expresa Josep Menéndez, director adjunto de Jesuitas Educación, que pone el foco en las competencias: “Lo que reciben las familias en casa al final de trimestre es la evolución de sus hijos en competencias como la comunicación, la matemática, la ciudadana, la digital… Y luego eso nosotros lo convertimos, mediante un algoritmo, en las notas normativas, por cuestiones administrativas”, concluye.

Este planteamiento -valorar los alumnos en función de su progreso y no de unos mínimos previamente marcados- permite además, como ocurre en Sils, que todos los estudiantes puedan seguir en una misma clase, tengan más o menos dificultades. “Aquí aprueban los que se esfuerzan”, sentencia Arboleas, convencida de que así se refuerza la atención a la diversidad.

¿Pero como se mide el esfuerzo? ¿Y la colaboración? “Con observación”, coinciden ambos. Como el maestro ya no tiene que pasar las horas impartiendo clase, se puede pasear por el aula analizando el trabajo los alumnos.

“El maestro se convierte en un estimulador de aprendizajes y un diseñador de situaciones didácticas”. Esta es la definición de Arboleas del nuevo papel del docente. Menéndez tiene también la suya: “El maestro cede el centro de atención al alumno y pasa a plantear retos y acompañar; observar y evaluar”, sentencia.

El impacto de los proyectos en el sistema

El impacto de la transformación de los Jesuitas ha suscitado un amplio debate en la comunidad educativa.  El sociólogo Xavier Martínez-Celorrio aprovechaba para resaltar el conservadurismo de algunos institutos públicos a la hora de innovar, a lo que varios docentes han respondido que las instituciones privadas parten con ventaja de recursos, y que sí hay algunos centros públicos pioneros en este campo.

En el aspecto concreto del trabajo por proyectos, Sanmartí hace su diagnóstico: “Hasta ahora había algunos centros que trabajaban así, pero a contracorriente, y ahora quizás comenzará a pasar al revés. Sin embargo, dudo que el cambio sea generalizado. En general, el cambio se genera más en centros nuevos y en los que tienen alumnado difícil; los que ya tienen buenos resultados no se plantean estas transformaciones”, expone.

En cuanto a la Administración catalana, que ya en 2007 incluyó en la ley que había que hacer un proyecto al año en Primaria, Sanmartí opina que “no ha habido ningún otro incentivo en esta línea”. Así, ante la aparente apatía de la Generalitat, algunos centros como el de Sils han hecho su camino. “A nosotros nos han apoyado, y estamos contentos con el papel de la Administración: no nos ha dado grandes edificios ni muchos profesionales, pero nos ha dejado hacer y ha confiado en nuestra propuesta, que ya es bastante importante”, valora Arboleas.

A veces no sólo hay que convencer a la Administración, sino también las familias. “Al principio se nos quejaban porque los niños no llevaban deberes a casa”, recuerda la directora, que cree que las familias tienden a ser muy conservadoras al inicio.

Y es que decir adiós a un pilar del sistema educativo como han sido las asignaturas no es sencillo. Pero Arboleas matiza: “No es decir adiós, porque compartimentar el conocimiento también es práctico a veces, pero lo que no puede ser es que, como hasta ahora, vertebren todo un proyecto educativo o un centro. No tiene sentido”, concluye.

25 dic

“Escuelas por inventar. Diferentes entre sí, pero fieles a sí mismas”

Palabras sinceras desde la experiencia de años. Una visión de la educación que incluye las emociones, la cercanía, el escuchar o los deberes que no angustian entre otras muchas cosas. Un planteamiento de formación y autoconocimiento de los propios docentes para poder llegar a conectar con sus alumnos. Intentar una escuela “que una con un mismo hilo lo del pensar y lo del sentir”
 Entrevista a Mari Carmen Díez
Realizada por Noemí López
Publicada en Trasteando en la Escuela

Mari Carmen Díez Navarro es psicopedagoga y maestra especialista en Educación infantil. Hasta el pasado julio, cuando se jubiló, ejercía de maestra y coordinadora pedagógica en la Escuela Infantil Aire Libre de Alicante. Es autora de varios libros sobre Educación Infantil, entre los que podemos destacar “La oreja verde la escuela”, “Proyectando otra escuela”,“El piso de abajo de la escuela” y “10 ideas clave. La educación infantil”.

Mari Carmen es una de esas Maestras con mayúsculas que llegan tanto a niños como a adultos, una de esas Maestras que todos deberíamos tener. En su web podréis conocerla un poco más: http://www.carmendiez.com/

Durante tus 46 años de experiencia profesional la sociedad española ha sufrido un gran cambio, ¿cómo crees que ha cambiado la educación escolar durante ese tiempo?

Por un lado ha cambiado para bien, al dejar a un lado las posturas autoritarias, al dar paso a la exploración y libre expresión de los niños, al proponer que la escuela se abra a la sociedad… También se están incorporando presencias nuevas y eficaces, como son las nuevas tecnologías y el inglés, pero hay demasiada sobreestimulación, prisas y presiones, búsqueda de excelencias y rendimientos, olvido de las necesidades reales de los niños, como moverse, jugar, hablar, relacionarse, inventar…

En conjunto se está perdiendo en humanidad, en escucha y en respeto a la cultura del niño. La educación está sufriendo un retroceso. De la Escuela Nueva aquí, por poner un ejemplo concreto, hemos ido de lo vital, a lo rutinario, de la investigación a la repetición, de lo colaborativo y creativo a lo individual y estandarizado. Hay peligro de anquilosamiento. Es urgente un cambio.

El niño en sus más tempranas edades aprende mirando, tocando, oliendo, escuchando, probando, imitando, repitiendo, recreando. Moviéndose, corriendo, actuando. Observando, haciendo hipótesis, comprobándolas una y mil veces. Acercándose a la Naturaleza. Buscando sentido y significado a las cosas. Interesándose por su cuerpo, su sexo, su nombre, su origen… Y el de los otros. Expresándose desde adentro con imaginación y libertad. Buscando placer en los juegos, las historias, los inventos. Probando a hacer las cosas por sí mismo. Acercándose a los demás. Aprendiendo a entender y dar nombre a lo que siente. Acercándose al mundo de las palabras, desde los cuentos, poemas y teatros, hasta el aprendizaje de la lectura y la escritura.

En la escuela infantil, pues, habremos de elaborar propuestas didácticas que se adecúen a los niños, de tal modo que no se les presione a un aprendizaje veloz y sin sentido, sino que se les ofrezca ir aprehendiendo de la realidad las cosas que vayan despertando su curiosidad natural y a las que pueda otorgar significado, engarzándolas en otros aprendizajes. Por lo tanto tenemos que pensar en estas formas de aprendizaje que son propias al niño y desde ahí organizar el día a día en la escuela,porque, según cómo se conciban y articulen estas estrategias didácticas, saldrá uno u otro tejido, una u otra manera de vivir la tarea educativa.

A mí últimamente me preocupan las adicciones excesivas a las pantallas, el dejar a un lado el juego, la dificultad de los adultos en poner normas claras a los niños, y las prisas locas de hoy. En este tiempo uniformemente acelerado en el que estamos inmersos, padres, niños, maestros y tantos más, nos sentimos a veces con demasiadas tareas por delante, sin momentos para reflexionar, con poca calma y bastantes soledades. Y nos vemos atrapados, casi sin darnos cuenta, en este remolino del “no-tiempo”, mientras los niños se van haciendo mayores ante nuestros ojos excesivamente cortos de vista.

Nuestra compañera Eva Bailén lidera la campaña de Change.org “por la racionalización de los deberes en el Sistema Educativo Español, ¿cuál es tu opinión respecto a los deberes escolares?

Creo que los niños han de tener tiempo para jugar, para dibujar, para ver un rato la televisión o para no hacer nada, después de todo un día de horarios fijados, encuentros con otros, clases normales y clases extraescolares. Tienen tantos frentes abiertos que no les queda tiempo para estar consigo mismos, para gustar de la tranquilidad, para soñar…

Para mi serían deberes suficientes el leer o escribir alguna cosa. Recuerdo un documental de un maestro japonés, Toshiro Kanamori, (que recomiendo fervientemente), en el que los alumnos escribían diariamente una carta dirigida a la clase contando algo. Ahí narraban aventuras, expresaban sentimientos, se daban a conocer a los demás… Una de las cartas se leía en voz alta cada día.

Recuerdo que en una ocasión mis alumnos de 5 años me pidieron “deberes” para hacerlos como hacían sus hermanos, y les propuse que eligieran entre estas tareas: dibujar lo que veían por su ventana, pintar los sueños que tenían, escribir palabras de su gusto, inventar un cuento, contar cuántos tenedores, cucharas y cuchillos había en su casa.

Deberes caseritos, hermosos, útiles. Deberes que respondían a su deseo de ser mayores. Deberes que no angustian, que divierten, que no se viven como algo indispensable.

¿Cómo crees que es la formación de los maestros en nuestro país? ¿En qué aspectos se podría mejorar?

La formación actual es demasiado tecnicista. Se aprende a programar y a organizar, por ejemplo, pero no a escuchar los intereses y deseos de los niños. Se aprende a multiplicar y dividir, pero no a trabajar en grupo. Se aprende educación vial, pero no arte…En la formación de un maestro de hoy debería incluirse la educación emocional, la profundización en los temas de manejo grupal, una capacitación sobre la enseñanza de la lectura y la escritura, sobre literatura infantil, arte, poesía, música, teatro…, unas herramientas básicas de observación y análisis, una aproximación dinámica a los niños y sus familias, un baño culturizador, una profundización en el tema de la creatividad y un suficiente hábito de autoanálisis.

Sería interesante trabajar sobre nosotros mismos y nuestro deseo de enseñar. Hemos de partir de nuestro propio piso de abajo, es decir, de nuestro mundo afectivo, de nuestra historia, de nuestras características, de nuestra particular manera de relacionarnos, de nuestras experiencias y nuestras dificultades. Hemos de conocernos, saber nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles, hemos de estar sensibilizados a nuestras defensas y a nuestras proyecciones, a nuestras identificaciones y a nuestras limitaciones.Y hemos de hacerlo por nosotros mismos y para poder escuchar lo que nos traen otros.

De eso no se habla en la formación inicial. Ni tampoco de la innovación, de la cultura, de la creatividad, de la formación permanente, de lo que significa un grupo y su dinámica… Un maestro tendría que ser flexible y estar dispuesto a los cambios y a la mejora de la práctica buscando alternativas creativamente. Además habría que trabajar estas cuestiones con otros profesionales para poder entender y para poder profundizar en los acontecimientos y para llegar al borde de las vidas de los niños y sus familias sin invadirlas, con respeto y cuidado.

Creo que harían falta toda una serie de cambios en la formación inicial tendentes a una profundización en el perfil del docente como persona, a una mayor presencia del futuro maestro en la realidad cotidiana de las escuelas: más prácticas, trabajos de colaboración continuada en los centros, grupos de análisis de docentes y estudiantes, una mejor capacitación para la investigación, más formación específica que atendiera los aspectos emocionales, de relación y de detección de las dificultades en los niños… También sería conveniente que se ampliaran las fuentes de aprendizaje y formación personal en el sentido cultural y no sólo académico: viajes, intercambios, lenguas, manifestaciones artísticas…, lo cual redundaría en una mayor madurez y amplitud de miras. Y sobre todo habría que incidir en la capacidad de reflexión, análisis, cooperación, creatividad y humanización para permitir que cada maestro pudiera ser autónomo, riguroso y cercano en el despliegue de su tarea con los niños.

La primera vez que me puse en contacto contigo me dijiste que volvías de Bogotá donde estaban revisando su currículo infantil y te habían invitado para hacer tus aportaciones. Si recibieras una invitación similar en España, ¿cuáles serían las principales aportaciones que harías para esta etapa en nuestro sistema educativo?

Los cuatro pilares que plantea el currículum en Bogotá serían muy extrapolables para nosotros: el juego, la exploración del medio, la literatura y el arte. Todos ellos son caminos a recorrer para aprender, imaginar y crear desde las primeras edades. Esas son cosas que invitan a que la vida y la belleza entre en las aulas.

Yo sugeriría profundizar en la formación permanente, promover los proyectos de centro, el trabajo en equipo de los claustros, y, en fin, el invento de escuelas con características especiales. Según el grupo de maestros, según los niños, según las familias, según la cultura, el lugar. Escuelas diferentes entre sí, pero fieles a si mismas. Escuelas sin fichas, sin Disney, sin lo de siempre…Escuelas por inventar.

Sería tan bonito que cada maestra y cada grupo de maestras se sintiera libre para plantearse cómo trabajar con sus alumnos, que no estuvieran sujetas a unos materiales ya definidos, que dejaran a sus niños jugar, que abrieran las puertas de la escuela a las familias, que la música, los cuentos, el teatro, la poesía y el arte llenaran nuestras aulas, que el cuerpo y el movimiento tuvieran su espacio en las escuelas infantiles, que se pudiera investigar en grupo haciendo proyectos de trabajo, que se aprendiera a leer partiendo de las ganas, sin repeticiones absurdas, y con placer…

Sería tan saludable que los niños crecieran en un ambiente amable, teniendo en cuenta los quehaceres sentimentales y los avatares de la socialización, que avanzaran en el conocimiento de si mismos y de los demás, que se sintieran a gusto y bien predispuestos a aprender, a hacer, a decir y a ser.

Hay un tema que aparece en todos tus libros al que tu llamas “el piso de abajo” (las emociones). La educación emocional es un tema de gran actualidad, ¿crees que en las escuelas se suelen tener realmente en cuenta las emociones de los niños?

No suficientemente. Y si se hace, es o bien de modo intuitivo, o bien de modo festivo (El día de la paz, El día de la solidaridad…), o bien de modo “curricular”, ya que los materiales que se adquieren, vienen con “educación emocional” incluída. Yo pienso que habría que formarse en estas lides emocionales para poder acompañar mejor el proceso de los niños y para poder ayudarlos a avanzar alfabetizándolos sentimentalmente y sin hacer recaer sobre ellos nuestras propias reacciones.

Entre el piso de arriba (intelectual) y el de abajo (afectivo) hay complementariedades, ya que ambos pisos están en el mismo edificio: “la persona”. Mi propuesta y mi metáfora, vienen a decir que en la escuela no se puede funcionar sólo con el piso de arriba, ignorando el de abajo, porque el mundo afectivo es el que nos mueve, nos hace sentir, nos da seguridad y conforma nuestra personalidad. Una escuela que excluye el mundo interior de los que la habitan es una escuela vacia, despersonalizada, superficial. Creo que lo bueno para tener una escuela más integrada, equilibrada y humana será, como dije una vez, intentar que sea una escuela: “que una con un mismo hilo lo del pensar y lo del sentir”. Porque en cada suceso, tarea o proceso educativo hay un transfondo emocional que conviene mirar para poder comprender e intervenir adecuadamente.

“Hace unos años empecé a aprender copiándome de los propios niños, que eran los que me mostraban lo que necesitaban y lo que preferían. 
Observando sus juegos aprendí a respetar y dar tiempo al juego libre.
Escuchando sus conversaciones, aprendí a dar paso a sus palabras.
Viéndoles entrar en relación, aprendí a trabajar en grupo en el aula.
Mirándolos moverse y adorar su cuerpo, aprendí a ofrecer un lugar privilegiado a todos los momentos que lo incluyen en la escuela.
Contemplando sus tanteos hacia el conocerse y el quererse, o no quererse, aprendí a no ignorar el mundo sentimental que aflora en las primeras edades.
Este regalo que los niños me han hecho ha sido algo muy importante para mi tanto en lo profesional, como en lo personal.
Pero hay otra cosa también de gran valor que he tomado prestada de ellos. Me refiero a las ganas de vivir, de curiosear, de tocarlo y probarlo todo. A ese palpar la cotidianidad con energía, con placer, con esperanza. A esa alegría inacabable que ellos gastan y derrochan”
11 nov

“Todos los niños tienen un talento; solo hay que saber abrir la puerta para que lo saquen”

Los maestros deben inspirar, perder el miedo, ser curiosos, divertirse en clase, descubrir talentos... y deberían recibir por ello  el cariño de sus alumnos, el respeto de las familias de éstos y el apoyo de toda una sociedad consciente de la importante labor que realizan.
Eduardo Azumendi|El Diario|06/11/2015

César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores, asegura que sus alumnos le enseñan más a él y que todos los niños son extraordinarios si además de conocimiento se les educa en valores como la empatía, sensibilidad y resiliencia.

El profesor César Bona. Foto: Juan Manzanara

El profesor César Bona. Foto: Juan Manzanara

“La educación debe estar por encima de todos los gobiernos y de las ideologías”. Esa es una de las máximas de César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores. Bona cree que cada niño es un universo y que todos son extraordinarios, con un talento especial. Tan solo es cuestión de descubrirlo y sacarlo. Esa es la principal misión de un maestro, según Bona, quien ha desgranado en una conferencia en Vitoria las claves de su libro La nueva educación. Los retos y desafíos de un maestro de hoy.

Para Bona, ser maestro no implica encajonar a los alumnos dentro de un plan de estudios y obligar a seguir los contenidos que puede establecer el currículo educativo de una manera inflexible. “Los educadores deben adaptarse a los niños y no al revés. Hay que motivarles y estimular su creatividad para que hagan que este mundo sea mejor. Los niños no son solo los adultos del mañana: son habitantes del presente. Subestimamos constantemente a los niños y su creatividad, pero todos tienen un talento; solo hay que saber abrir la puerta para que lo saquen. Y ahí es donde intervenimos los maestros, viendo lo que los demás son incapaces de ver”.

La característica que debe definir a un maestro (entendido como el educador que enseña a niños desde Primaria hasta la universidad) es, sobre todo, actitud. “El maestro tiene que ser cada día un ejemplo para sus alumnos, debe ofrecer su mejor versión para así obtener lo mejor de los niños. Los profesores tienen que ser los primeros en dar el máximo y no poner como excusa de sus posibles limitaciones al sistema. Los docentes somos los primeros en ponernos límites”.

Valentía, mente abierta, humildad, curiosidad y amar el medio ambiente son otros de los rasgos que deben adornar a los docentes. “El maestro es alguien que debe inspirar para la vida. Yo no hago nada extraordinario en el aula, solo me divierto y aplico el sentido común. Debemos educar en proyectos y experimentar, sin miedo a lo que digan los inspectores”

Para Bona, el gran reto de la educación es hacer a los niños “mejores individual y colectivamente”, pero no más competitivos. “Cuando llegas a un colegio conflictivo como maestro tienes dos opciones: o deprimirte o tomar los problemas como retos. Eso es lo que me paso en mi primera experiencia, en un colegio ubicado en un barrio conflictivo de Zaragoza. Todo cambió cuando les propuse a los alumnos que me enseñaran lo que les gustaba lo que sabían hacer. Se convirtieron en maestros del maestro”.

La carga de los deberes

Bona cree que si un maestro cree que algo es bueno para sus alumnos debe hacerlo, “aunque alguien diga lo contrario. Los obstáculos y la incomprensión que se va a encontrar para poner en marcha nuevos proyectos pueden ser muy grandes, pero es fundamental perseverar”.

El tema de cuánto tiempo deben dedicar los niños a los deberes es uno de los debates recurrentes en educación. “Si se carga a los niños con deberes, ¿con qué motivación van al día siguiente a la escuela?”, se pregunta Bona, quien subraya la idea de que “los niños no tienen opción de dejar los estudios. Por eso tenemos que lograr que les guste ir a la escuela. Si después de un día largo en el colegio, salen y se encuentran con más deberes los estímulos decaen. Debe haber tiempo para todo”. Por ejemplo, para la lectura, pero no impuesta. “La lectura es un placer, pero se ha convertido en una obligación para los niños. Cuando a mí me obligaban a leer un libro y después hablar de él perdía su atractivo”.

Sobre la idea de si hay que pagar a los profesores en función del éxito o el fracaso escolar de los centros, Bona es contundente. “Yo cobraría lo mismo porque lo importante es el factor humano por encima de los números. Da igual la educación que recibas, las buenas notas que saques si no sabes respetar al que tienes a tu lado”.

Sobre los castigos, también tiene claro lo que hay que hacer. “En mis primeros años he castigado a muchos niños como maestro y no ha funcionado; solo ha servido para proyectar mi frustración. Hay que hablar con ellos, empatizar y convencerles de que pueden ser un ejemplo para los demás”.

27 sep

El debate debe volver a la educación

Nos ha gustado mucho esta reflexión sobre la educación hoy, sus lastres y sus posibilidades. Estamos ante una oportunidad política, social y educativa. Ojalá sepamos aprovecharla.
Publicado en ined21 el 20 de septiembre de 2015. Autora Carmen Guaita.

Cuenta Stefan Zweig que los compañeros de Vasco Núñez de Balboa, cuando llegaron por primera vez al océaEL-DEBATE-DEBE-VOLVER-A-LA-EDUCACIÓN-INED21no Pacífico, bebieron de sus aguas para probar si tenía sabor salado. He utilizado esta imagen en otras ocasiones pero la empleo de nuevo porque el panorama ante el que se encuentra la educación no puede pintarse con una metáfora más acertada. Y porque me emociona pensar en aquellos hombres en busca de las referencias de un nuevo mundo justo cuando mis nuevos alumnos acaban de entrar en clase.

Para definir la complejidad de la educación en España, basta decir que una ley estatal en desarrollo no se aplica en todos los territorios. La LOMCE no está bien hecha: NO ha establecido un consenso sobre la mejora del sistema educativo, NI ha satisfecho las demandas NI ha abordado las soluciones a los problemas. El curso ha comenzado con una sociedad dividida por la intervención política, con problemas para la movilidad del alumnado, con los centros desbordados ante la complejidad de las nuevas demandas y escépticos sobre su continuidad, y las familias sujetas a los vaivenes editoriales. La intervención curativa es urgente pero, de momento, vamos a comenzar un nuevo e interminable periodo electoral. Una vez más nos ahogarán las palabras; una vez más puede pasar de largo la hora de actuar.

Volverá a los titulares, seguramente, el debate sobre un pacto por la educación. Sin duda, los mayores retos en política educativa son el acuerdo general básico sobre los requisitos para la mejora de la educación y mantener la estabilidad cuando dicho acuerdo se alcance. Al menos, la generación que este curso inaugura su vida escolar podría decir que ha conocido una sola ley educativa: la buena. Los gestores deben convencerse de que no saldremos de la crisis sin incidir en la formación de la gente joven, y solamente puede tener éxito con acuerdos entre todos.

Por otro lado, nunca fue más cierto que ahora el aforismo de que educa la tribu entera. Tenemos que convencernos de que la educación implica a todos –familias, escuela, intelectuales, medios de comunicación– porque esta recesión no es lineal, sino que tiene forma de matrioskas.

¿Recuerdan a esas muñecas rusas? Nosotros nos parecemos hoy a ellas. Escondemos dentro de la crisis económica, la crisis política; dentro de esta, la social y, en el núcleo, una grave crisis moral.

Para remontar, estamos efectuando un viaje difícil, de sacrificio y esfuerzo, del que no saldremos exactamente iguales que entramos y que debemos llevar a cabo de dentro a afuera. No podremos atravesar el desierto para llegar de nuevo al aparente oasis del que partimos, con todos sus espejismos. Nuestro destino deberá ser una sociedad más madura y más justa. Donde fuimos atolondrados, nos tocará ser reflexivos; donde fuimos manirrotos, austeros; donde pasivos, participativos; donde individualistas, solidarios. Hace más de un lustro despertamos del sueño de que vivíamos en el mejor de los mundos posibles, y la madrugada es dura pero puede ser liberadora. Para conseguirlo, debemos convertirnos en una sociedad educativa.

Entre los muchos espejismos del pasado se encuentra una actitud que ya es intolerable: la que ha confundido la política con la politización y, entre otros desmanes, ha contaminado a la educación con eslóganes de campaña y la ha arrojado al ring de la confrontación partidista. Es verdad que la educación tiene un componente político muy importante porque configura a la sociedad, pero la nuestra ya está configurada en sus líneas maestras: la Declaración de los Derechos Humanos, la Constitución… Vivimos en una democracia y la tarea es mejorarla. Lo que tenemos que decidir es si vamos o no a formar a la gente joven en las competencias que necesitan para ser ciudadanos de pleno derecho. Y después, establecer lo que tiene que hacer cada estamento para conseguirlo, en el ámbito del conocimiento, de la cultura, de la sociabilidad y de los valores.

Por eso hacen falta acuerdos.

Y es que las cosas han cambiado tanto que ya no se trata de decidir si la escuela va a resignarse ante la oscuridad del futuro o va a preparar a los alumnos para el futuro “tal como debería ser”, según la cosmovisión particular de cada opción política. A los autores de este tremendo presente, ¿quién nos autoriza a diseñar el futuro?

La tarea de la educación de hoy es armar a la gente joven con sentido crítico, valores empoderantes, conocimientos profundos sobre el presente y el pasado, y apertura mental para que ellos mismos, en medio de cambios vertiginosos, puedan diseñar el futuro que quieran.

Para que entren sin miedo pero con referencias en el océano y así se atrevan a probarlo, a descubrirlo, a darle nombre.

Por eso, a partir de ahora, los debates sobre educación deberán abordar estrictamente la educación. Y tener en cuenta al profesorado.

Es curioso que, en cualquier estudio, el trabajo de campo cobre un protagonismo fundamental, y que a partir de las experiencias obtenidas con él se alcancen conclusiones y se establezcan propuestas. Pues bien, los docentes son quienes realizan el trabajo de campo en educación, quienes saben si funcionan o no las disposiciones teóricas y las normativas.

Si yo afirmo ahora que no hay mayor experto en educación que un docente experto en su aula, ¿se tambalearía alguna institución? Pues bien, lo afirmo.

Los profesores saben de educación, es su vocación, su responsabilidad y su trabajo. A ella le dedican la vida entera, no solamente la cantidad establecida de horas laborables. En las reformas que se realicen a partir de ahora habrá que escucharles en primer lugar.

A ver si así somos capaces de devolver al primer plano de la actualidad los asuntos verdaderamente importantes: el abandono escolar, la autoridad y la convivencia, el desfase entre el esfuerzo del profesor y los resultados del alumno –que me parece el primer factor de desmotivación de ambos–, la sociedad de la comunicación y sus retos, para qué necesita la escuela medios y dinero, cómo debe configurarse la autonomía de un centro, qué enseñamos, cómo y por qué, la implicación de las familias, la formación de los futuros profesores… Abandonemos la discusión sobre el número de horas que se pueden impartir y establezcamos las que se deben, con la calidad de la atención a los alumnos como indicador.

Nos toca ser intolerantes a partir de ahora con la politización. Se acabaron las peleas inducidas entre pública y privada, obligatoria y superior, universitaria y profesional, padres y profesores. Ha llegado la hora de la colaboración. Los docentes no quieren ver a la educación convertida en pelota de ese partido de ping-pong autista que ha sido la política hasta hoy. No quieren que se la use como acaparadora de titulares en la campaña electoral para luego ignorarla a la hora de gobernar. No quieren ser trending topics ni vídeos de You Tube sino latidos del corazón de la sociedad a la que sirven. Y me parece que la propia sociedad comparte estos deseos.

Estamos a punto de ver por primera vez un océano desconocido e inmenso y lo que nos jugamos aparece ya en los titulares del telediario.

Es hora de que los debates sobre educación vuelvan a la educación.

14 sep

Cada vez más profesores buscan construir la escuela del siglo XXI

Los profesores, los que están ahí todos los días en primera fila en nuestras escuelas, buscan el cambio; a pesar de las dificultades y de la falta de apoyo cada vez son más los que están convencidos de que es necesario una nueva escuela y luchan por ella. Suerte que llegó la "rebelión en las aulas", ¡ánimo maestros!
Artículo publicado en www.lavanguardia.com por Maite Gutierrez. 13 sept.2015

 

El nuevo curso arranca con proyectos educativos que pretenden eliminar horarios, mezclar asignaturas y desarrollar nuevas habilidades | Dos profesores explican sus métodos y su visión para recuperar la conexión con los alumnos

Cada vez más profesores buscan construir la escuela del siglo XXI

 

Más de un millón y medio de alumnos vuelven a clase a partir del lunes en Catalunya. Y lo harán, en muchos casos, en escuelas en plena transformación. Cada vez más profesores admiten que la enseñanza tradicional ya no sirve. Buscan nuevos métodos para construir la escuela del siglo XXI, porque, aseguran, aún estamos anclados en la del XIX. Desaparecen los horarios, las asignaturas o los exámenes. Llegan proyectos globales, materias mezcladas y nuevas habilidades -trabajo en grupo, iniciativa, creatividad…-. El movimiento coge fuerza y se extiende. Será, con toda probabilidad, uno de los grandes cambios educativos de los próximos años, y nace de los propios docentes, de la base. Dos de estos profesores pioneros explican aquí cómo dan la vuelta a la clase.

Minerva Porcel es maestra de primaria en el colegio concertado Claver de Lleida, de Jesuïtes Educació. Esta red de centros educativos ha puesto en marcha un ambicioso proceso transformador. Su iniciativa ha servido además para avivar el debate sobre la nueva educación en todo el país. Porcel se ha especializado en uno de los pilares de la metamorfosis de estas escuelas: la agrupación de 5.º y 6.º de primaria y 1.º y 2.º de ESO en una sola etapa educativa. Los niños de tres o cuatro años van a la escuela felices. Te explican lo que hacen, están entusiasmados. Se sienten queridos. Y luego, a medida que pasan los cursos, cuentan las horas para salir por fin del colegio, para que llegue el fin de semana y ser libres.

¿Qué ha pasado en medio?
Eso es. ¿Qué pasa? Pues que llegan a una escuela donde suena el timbre, hacen matemáticas, suena el timbre, cambian a lengua, suena el timbre, salen al patio, suena el timbre, clase de sociales… Dictados, exámenes. Y así un año, y otro y otro y otro. ¡Durante quince años! Normal que muchos acaben hartos.

¿Y qué hay que hacer entonces?
Poner al alumno en el centro. ¡Ilusionarlo! Luchar contra el absentismo emocional.

¿Absentismo emocional?
Este es un grave problema de la escuela actual. Niños que van a clase porque no les queda más remedio, que están pero es como si no estuvieran, y no porque se porten mal. En cambio, fíjese qué contentos van a las extra escolares. ¿Por qué? Pues porque las eligen ellos, porque, en general, hacen lo que realmente les gusta. Los maestros hemos tenido que reaccionar ante esto.

¿Por eso este movimiento de escuelas innovadoras?
Exacto. A los docentes nos ha costado verlo, pero es así. Durante mucho tiempo las escuelas han funcionado como fábricas, formando a niños en serie cuando cada persona es diferente y tiene unos talentos determinados. Y los profesores nos dábamos cuenta, pero no nos parábamos a buscar una solución. Ahora, en cambio, se ha visto que la renovación de la escuela es una gran necesidad. Los maestros se remueven y se han creado muchísimos foros de reflexión y análisis. Es uno de los grandes debates educativos del momento.

¿Sólo debate?
De momento sí. Estamos en una fase en la que hay mucha reflexión y menos acción. Pero esto cambiará. Ahora, para transformar la educación de verdad el cambio debe ser sistémico, o se cambia todo a la vez, o nos quedaremos a medias, no resolveremos el problema y nos frustraremos.

¿Qué hay que cambiar?
Todo. Los requisitos de entrada a las facultades de Educación, seleccionar mejor a los futuros docentes. Luego, la formación de los profesores en la universidad, la selección de estos en las escuelas, la organización interna de los centros, la relación con los alumnos, la forma de enseñar…

Un ejemplo.
Le diré lo que hemos hecho nosotros. No tenemos jefe de estudios ni profesores divididos por departamentos, sino un equipo de profesores encargado de cada curso. No dividimos la enseñanza por asignaturas, sino que introducimos los contenidos a través de proyectos interdisciplinares; hemos agrupado a los alumnos en clases de 60 con tres profesores.

¿Y cómo es un proyecto?
Los alumnos pueden plantear una pregunta o tema que les interese. ¿Por qué la Tierra es redonda? La historia del tiempo, los dinosaurios, lo que sea. Y a partir de ahí introducimos los contenidos.

Y para realizar el proyecto, leen, escriben, aprenden las matemáticas, la historia, o la lengua inglesa.
Sí. Para el profesor, trabajar así requiere un mayor esfuerzo y preparación. Lo que se hace en la escuela tradicional es mucho más fácil para nosotros.

¿Qué tiene que aprender un alumno de primaria?
Ya vamos otra vez a los contenidos. Los contenidos son necesarios, pero esto es lo menos complicado de enseñar. Ya viene en el currículo. Lo que un niño necesita es entender el mundo en el que vive. Y tener herramientas para construir el mundo en el que vivirá en el futuro. La sociedad cambia a ritmo acelerado. Entonces, además de matemáticas o lengua o historia, una persona necesita tener recursos propios, ser creativa, autónoma y también poder trabajar en equipo. Ser capaz de aprender constantemente y renovarse. También estar comprometida con el bien común y crear un itinerario de vida. Contextualizar al alumno en sus necesidades es lo más difícil, y eso se consigue con un equipo de maestros que estudien su caso y lo apoyen.

Las escuelas de primaria son más atrevidas, y en cambio, la secundaria suele ser más tradicional, cuesta que se atrevan a probar métodos nuevos.
Los profesores de secundaria tienen muchas ganas de transformar la educación. En la primaria cuesta menos, porque los maestros están 25 horas a la semana con los alumnos. Los conocen más y la enseñanza está más globalizada. En la ESO, cada profesor pasa unas tres horas a la semana con cada grupo de alumnos. Están muy condicionados por los horarios y la estructura organizativa.

Boris Mir trabaja como profesor de historia y música en el instituto-escuela público Les Vinyes, en Castellbisbal, un centro de referencia en innovación educativa. Ellos han dado la vuelta a las clases y la organización de los profesores.

¿Ahora todo el mundo habla de innovación educativa? ¿Es una moda o una necesidad real?
Está de moda la innovación. Pero transformar el sistema educativo es una necesidad real y la innovación es una herramienta para conseguirlo. A pesar de que, bajo este paraguas, se esconden muchas ideas clásicas con nuevas presentaciones. En realidad hay muy poca innovación en educación, simplemente hay una “actualización” de la escuela, fruto de las nuevas demandas de la sociedad, a menudo actualizando ideas pedagógicas clásicas.

Cada profesor defiende su método. ¿En qué se basan? ¿Hay evidencia que una cosa funcione y otra no en educación?
Tenemos muchas evidencias de cómo funciona el aprendizaje. Nos lo dice la psicología, la neurobiología, la didáctica…

Entonces, ¿por qué no se aplican? Si hay consenso científico sobre aquello que funciona, ¿por qué no hay consenso político?
Porque la educación está incrustada en un sistema de valores y de opciones políticas y éticas. Esta mezcla hace que los debates sean muy superficiales. Los debates de fondo sobre el modelo de persona que queremos formar y el tipo de sociedad en la que queremos vivir se mezclan con las evidencias que tenemos sobre el aprendizaje. Son cosas diferentes y las mezclamos. Una cosa es la didáctica y otra el propósito de la educación o las finalidades de la escuela. Fíjese en Finlandia y Corea del Sur. Tienen resultados muy buenos con métodos y objetivos muy diferentes. Los primeros creen en la cooperación, los segundos en la competitividad. La manera de enseñar vehicula siempre valores, y esto es crucial.

Por proyectos, sin asignaturas, sin libros, sin horarios, sin notas… ¿Hay que repensar todo esto?
Debajo el paraguas del “trabajo por proyectos” se esconden muchas cosas bien diferentes. Y se contrapone a “contenidos”. Hay demasiado nominalismo en todo eso, siempre tendemos a sobreactuar en los debates pedagógicos. Se habla mucho y se hace poco. En realidad está todo bastante “repensado”: actualizar la escuela a partir de las evidencias que tenemos no es un tema de modelo.

¿Nada de lo que se hacía antes vale? ¿Debemos rechazar la memorización y la clase magistral?
La memorización y la exposición magistral se tienen que reubicar, simplemente. La memorización es imprescindible, pero tiene que ser significativa. Rechazar la memoria sería rechazar la experiencia pasada, cosa que nos imposibilitaría hacer operaciones mentales. Otra cosa es defender la memoria inerte, como un repositorio de palabras y hechos. El tema de la clase magistral es diferente: no es un gesto mental, es una herramienta didáctica. Y como tal se tiene que utilizar en función de los objetivos de aprendizaje, de la situación.

Hace tiempo que las escuelas públicas innovan, pero hasta que una red grande de concertadas no lo ha hecho, el tema no ha llegado a la opinión pública.
Las escuelas públicas no se ocupan de tener o no tener alumnos. No necesitan “vender” su servicio. La escuela concertada, en cambio, sí. Eso los inclina a salir en los medios o presentarse a premios. De hecho, en la escuela pública, si tienes más demanda que oferta, tienes un problema, porque parece que compitas con los centros de tu zona. Cosa que es totalmente falsa. En un buen sistema educativo, los padres no tendrían que sufrir por escoger escuela: todas serían de primer nivel.

¿Falta apoyo del Departament a los centros públicos innovadores?
No hay ningún apoyo real a los centros públicos innovadores. La innovación está tolerada, pero no está apoyada. La concepción centralizada y burocrática de la enseñanza hace realmente difícil la existencia de modelos diferenciados. Trabajas resistiéndote a ser asimilado por el sistema.

¿Qué necesita un centro público para sacar adelante un proyecto diferente?
Otras reglas de juego para funcionar, como disponer de recursos propios, de profesionales capacitados y comprometidos con el proyecto del centro. Y de auténtica autonomía de centro.

¿Los profesores jóvenes que empiezan están bien formados?
No, pero tampoco pueden estarlo. Simplemente los tendríamos que formar in situ, acogiéndolos y tutorizándolos. Tendríamos que hacer como hacen los hospitales universitarios: jóvenes maestros que trabajan al lado de profesionales de referencia. Las tutorías de prácticas en el centro ni siquiera son remuneradas. Para mí tendrían que sustituir las oposiciones.

¿Qué le parece el nuevo currículum de la ESO, que ponga el acento en las competencias?
Es una continuidad del anterior. En algunos aspectos es una simplificación, en otros, una insistencia en las competencias. Pero en general, el impacto real, a corto plazo, está sobrevalorado. Cambiar las prácticas y la cultura de los centros no se hace con un decreto…

¿Qué tiene que saber un alumno al acabar el ESO?
Los objetivos básicos que marca la ley: alcanzar las competencias básicas y convertirse en personas capacitadas para vivir libremente y dignamente en nuestra sociedad. ¡Casi nada!

 

09 jul

«Educamos en el miedo y la competitividad y creamos gente manipulable»

El miedo al futuro atrapa nuestro presente, la competitividad crea patrones para ser todos igual, querer las mismas cosas y aprender lo mismo. Y eso  no nos hace libres sino manipulables. La educación debería cambiar para respetar la individualidad de cada uno, su ritmo, sus pasiones. Seríamos más felices, más personas y menos marionetas.

Publicado el 01.07.2015  – www.diariodeibiza.es

Joan Antoni Melé (Barcelona, 1951) pronuncia hoy a las 20 horas la conferencia ´¿Personas o marionetas? La educación es la clave´ en el Palacio de Congresos de Santa Eulària organizada por la Asociación sin ánimo de lucro Waldorf Ibiza.

Joan Antoni Melé estará hoy en el Palacio de Congresos.

Melé critica los modelos educativos tradicionales que solo buscan preparar «técnicamente a las personas» para competir, insta a recuperar las humanidades «que llevaban a otro tipo de civilización» y aboga por modelos que ayudan a formar personas «libres, creativas y capaces de relacionarse bien con los demás».

NIEVES GARCÍA GÁLVEZ | IBIZA Tras 30 años trabajando en banca tradicional, Joan Antoni Melé ha pasado los últimos siete desarrollando la banca ética en España. En estos momentos lleva a cabo esa labor en Latinoamérica e imparte cursos no solo sobre «una nueva economía basada en el ser humano y la banca ética», sino también de «humanidades y educación». A través de su empresa Taller de Conciencia realiza actividades de autoconocimiento y transformación personal orientados a personas que «quieran hacer un cambio personal para luego llevarlo a su trabajo y conseguir otro tipo de empresas más responsables». En el año 2009 publicó el libro ´Dinero y conciencia. ¿A quién sirve mi dinero?´.

-´¿Personas o marionetas? La educación es la clave’ es el título de su conferencia. ¿Cree que los modelos de enseñanza tradicionales forman títeres?
-Sinceramente sí. Estamos educando a las personas de forma clónica, todos igual, como autómatas.

Hay una obsesión por el informe PISA, que dice si vamos mal en matemáticas, ciencias y en gramática, que elabora una organización empresarial europea y que basa el éxito solo en tener gente técnicamente preparada para que al acabar los estudios encuentre un trabajo y sea rentable a las empresas. Pero aquí no hablamos de seres humanos, de formación humanista.

-¿Y quién ha dicho que son más importantes las matemáticas que tocar el piano, pintar un cuadro o escribir poesía?
-Se llamaban humanidades porque venían del humanismo, nos hacían humanos, nos llevaban a otro tipo de civilización.

-¿Y cómo eso nos lleva a ser marionetas, como dice?
-Preparamos a la gente técnicamente con el miedo de que si no, no encontrarán trabajo, educamos basándonos en el miedo y la competitividad, y estamos creando gente que se puede manipular. Yo entiendo que la educación debe preparar a la gente para que sea libre; no de hacer lo que le dé la gana, sino para que no le condicionen ni los miedos, ni las codicias ni el subconsciente, para poder decidir de otra manera. Y para eso se requiere una formación humanista que no se está dando; se educa solo en la parte intelectual, de conocimientos. Hay que saber repetir los conocimientos y ya has triunfado, y entonces tienes gente autómata, por eso lo de títeres o marionetas.

-¿Y en qué debe basarse la educación que forme personas?
-Se tiene que buscar una educación que contemple la armonía entre enseñar a pensar, enseñar educación emocional, a sabernos relacionar de otra manera unos con otros, y eso se hace sobre todo a través de la educación afectiva y de la educación de la voluntad, pero justo esto empieza al revés.

-¿Qué quiere decir?
-Cuando un niño es pequeño hay que educarle en la voluntad, no en una educación intelectual prematura. Hay que educar la voluntad, los hábitos, y luego dar importancia a la educación emocional.

También hay que enseñarles a leer y a escribir, pero no prematuramente, como se hace en España, y que forma parte de esa competitividad, el que cuanto antes aprendan mejor. En Finlandia, por ejemplo, que es un país de referencia, empiezan a leer y escribir a partir de los 7 años.

-¿Y no es mejor que lo aprendan cuanto antes?
-¿Pero mejor para quién? Cuanto más listos y preparados, podrán competir mejor, pero al resto también los preparan más, y entonces todo el mundo está compitiendo y eso es insostenible. Cada vez hay gente más preparada y competitiva y la sociedad tiene más problemas medioambientales, económicos… Esta gente no está solventando los problemas del mundo; yo diría que los están creando. Entonces hay que pararse a pensar un poco qué queremos para nuestros hijos y qué futuro queremos en el mundo. Y en base a eso, educar es preparar para que los jóvenes puedan aportar todas sus capacidades, no para que se adapten a un modelo que no funciona.

-¿E interesa formar personas? Porque quizás es más fácil de llevar una sociedad de marionetas.
-Claro, pero es que uno tiene que decidir qué quiere para sus hijos. Lo que pasa es que los padres son fácilmente asustables; si tu hijo no está preparado, no encontrará un trabajo, con lo difícil que está todo. La clave es el miedo, la amenaza. Y ya de pequeños están pendientes de las notas, los estudios, los exámenes, la carrera, el máster… Pero mucha gente sigue sin trabajo y los que lo tienen están amargados de la vida. Es una realidad. Gente que viva una vida coherente y con sentido, encuentro poca. Y para mí la clave es la educación, educar íntegramente al ser humano para que de adulto sea libre, creativo y capaz de relacionarse bien con los demás; un ser humano integral.

-¿Y cómo conseguir que los padres cambien la mentalidad quizás tan inculcada que tienen?
-Por eso hay que intentar difundir que hay otros métodos de educación, que se pueden hacer las cosas de otra manera, y luchar contra el miedo. Hay otros modelos que funcionan, pero por desgracia estamos en un país en el que la educación no es libre; el Estado sigue decidiendo cuál es el modelo educativo, a qué escuelas subvenciona… Y eso que me parece inaudito.

-¿Por qué?
-El Estado lo que tiene que hacer es garantizar una buena educación. Los padres deciden qué tipo de educación quieren; ya que pago mis impuestos, a ver si no puedo decidir la escuela que quiero para mis hijos. Y hay modelos, ya digo, que están funcionando [en otros lugares del mundo], y este tipo de escuelas que eran privadas, las han aceptado como públicas debido al éxito que están teniendo.

-¿Cuáles son estos modelos de los que habla?
-El que mejor conozco y que yo promuevo es la pedagogía Waldorf, que ha triunfado en todo el mundo. También oigo hablar muy bien de la línea Montessori. Son dos líneas pedagógicas que tienen una visión más integral del ser humano. La que yo conozco se adapta muy bien a la cultura de cada lugar, respeta el ritmo de cada niño, que es diferente porque cada niño es diferente, y por tanto no puedes marcar pautas uniformes, porque aquí ya has generado el problema.

-¿Y cómo se trabaja?
-A través del arte, de una serie de cosas, enseñan al niño a ser él mismo. Educar es acompañar al niño para que llegue a ser él mismo, para que pueda desarrollar sus capacidades, no las que alguien ha dicho que son las estándar o las que hay que tener. Y el niño será fantástico en música o pintura y en otra cosa será más malo, pero no pasa nada, es su vida, su destino. Él tiene que ser plenamente feliz y ser capaz de desarrollar todo esto y estar en el mundo con sus capacidades.

-El alumno tiene que ser el centro del sistema.
-Por supuesto. Es que el alumno tiene que ser el centro del sistema educativo y el ser humano, el centro de la economía. Esto no lo debemos perder de vista. En la economía solo se habla de beneficios y crecimiento, pero las personas, los seres humanos, ¿dónde estamos? Y en la educación es igual. No sé por qué hablamos del informe PISA, que lo metan en un cajón, ya no digo que lo quemen porque me llamarían terrorista. Pero están hablando solo de preparar a la gente técnicamente para la producción, el consumo y ganar dinero. Y siempre que hablemos de competir habrá quien en esta lucha perderá. Yo creo que deberíamos ser un poco más humildes, parar y decir: «¿Realmente estamos haciendo las cosas bien?». Y más viendo cómo están las cosas, el fracaso escolar, la agresividad infantil, el acoso escolar, el tema de la drogadicción…

-¿Porque esto es fruto de la educación que estamos dando?
-Por supuesto. Políticos o banqueros corruptos hace cuatro días eran críos pequeños encantadores que jugaban en el colegio o en su casa. ¿Cómo los hemos educado para que salgan así? Porque no han sido cuatro que han salido mal, ha sido lo general del país. Hay que reflexionar a fondo, no dar respuestas mecánicas. Lo estamos haciendo mal, vamos a ver otros modelos que están funcionando e intentar aprender un poco. Pero esto no le corresponde al Gobierno, la educación debería dejarse en manos de los profesionales, los maestros y profesores, y de los padres que son los afectados.

-¿En qué situación se encuentran los profesores?
-No tienen libertad, cada vez se les imponen más corsés: tienen que pasar el día haciendo informes, esto lo pueden hacer, esto no. Pues enseña tú, que probablemente el político que lo dice en su vida ha dado clase en un colegio.

-¿Qué papel que debe jugar la creatividad en la enseñanza?
-Es fundamental. Esto entra en la primera etapa de la vida. En los primeros años, cuando educamos la voluntad, la actividad, en el fondo educamos la bondad, pues el niño pequeño aprende que los demás se necesitan y que ser bueno es ser activo, hacer cosas por los demás. En muchos colegios [de estas pedagogías alternativas] los niños de 5 y 6 años ayudan a los de 2, 3 y 4 a cosas que ellos no pueden; entonces el mayor se siente feliz porque está ayudando y el pequeño ya espera a ser adulto para ayudar. Les enseñan a hacer pan y pasteles, a cuidar un huerto, a fregar el suelo…

Es decir, imitando a los adultos el niño se da cuenta de que él puede actuar en el mundo y que todo lo que hace es útil a los demás. Esta es la educación clave en los primeros años de vida.

-¿Y después?
-Luego ya vendrá aprender a leer, cuando llega la edad y además entienden lo que leen. Pero la creatividad empieza de pequeño, cuando un niño no tiene miedo se le enseña a hacer cosas. Ser activo en el mundo es la manera de perder el miedo y fomentar la creatividad.

-¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en la creatividad de los niños?
-A los niños se les están dando demasiadas imágenes acabadas, demasiada televisión, vídeos, juegos, maquinitas… y eso mata la creatividad. A un niño hay que explicarle cuentos, no verlos por televisión, porque interiormente él crea imágenes y de adulto esto será una capacidad imaginativa de crear nuevas cosas. Hay niños que a los dos y tres años les dan tabletas y eso es una barbaridad. Aquí vamos a dar un ordenador a cada niño, pero ¿qué vas a hacer con esto?

Incluso se ha llegado a la brutalidad de decir que no hace falta que aprendan a escribir; esto es una monstruosidad pedagógica porque con el dominio de la escritura el niño desarrolla el carácter. Pero todo es que el niño tenga que hacer el mínimo esfuerzo.

-¿Y qué conlleva todo esto?
-Al final tendremos máquinas que enseñan a máquinas, y el ser humano quedará reducido a un títere, a una marioneta. Perdemos el poder humano que tenemos. Pero esto ya estaba, recuerdo el libro ´Un mundo feliz´ de Aldous Huxley que pronosticaba un futuro así, y yo no lo quiero. Y voy a intentar luchar, como muchísima gente, para que el ser humano pueda ser libre, capaz de amar y de hacer cosas por los demás, creativo y vivir otro tipo de vida. Es posible, hay gente que lo está haciendo, por lo tanto no es ninguna utopía, lo que pasa es que depende de hasta dónde se quiere comprometer cada uno.