02 may

Acompañarles en su aprendizaje.

Acompañar a nuestros hijos en su aprendizaje. Ése es el deseo de muchos padres. Lo difícil es encontrar la manera de hacerlo de manera saludable, sin desestructurar la dinámica familiar y potenciando su progresiva autonomía.

aprendizaje-1

Escribo este artículo para reflexionar sobre unas pautas básicas que nos pueden ayudar a conseguirlo:

  1. Favorecer la concentración. Nuestro hijo necesita adquirir poco a poco hábitos, poner en marcha herramientas internas para centrar su atención en lo que hace. Esto sólo se consigue mediante la práctica.

Tengamos en cuenta que se podrá concentrar mejor en un lugar con pocas distracciones y ruidos, preferiblemente que sea “su espacio” y debe aprender a hacerlo sólo, sin depender de que alguien se siente a su lado para hacer las tareas. Podemos ayudarle a ser consciente de cuándo se concentra mejor, en qué circunstancias, qué consigue cuando lo hace, cómo se siente entonces… Lo ideal es que él se conozca y se pueda autorregular poco a poco.

  1. Fomentar la responsabilidad. ¿Y si en lugar de ser la “agenda” de nuestro hijo, estudiarnos los exámenes con él o preparar todos los días su mochila le vamos enseñando a asumir que ésa es responsabilidad suya? ¿Qué pasaría si un día se le olvida apuntar en la agenda o no se lleva el bocadillo a clase? Pues aprenderá que sus actos tienen consecuencias y que si no mete el bocadillo en la cartera no tendrá bocadillo en el recreo.

Cuando somos reponsables de las tareas y procesos que iniciamos, cuando los vivimos como propios, nuestra implicación es mayor. Es necesario que entienda que es su camino, nosotros estaremos cerca, pero es él quien lo ha de andar, quien lo ha de disfrutar, quien recogerá las consecuencias positivas o negativas de sus actos.

  1. Despertar la pasión por aprender. La motivación es algo interno pero sin duda influye el ambiente y la compañía. Mostrar interés por lo que aprende nuestro hijo, preguntarle por lo que hace (no tanto por las notas que saca), con quien se relaciona, qué es lo que más le ha gustado del día, los obstáculos que ha superado, cómo se siente al hacer unas y otras cosas… pocas cosas motivan más en la niñez que el interés y el apoyo de los padres.
  1. Sacar el aprendizaje del aula. Incentivar los experimentos, utilizar el error como herramienta de aprendizaje no de castigo, poner a su alcance herramientas que promuevan su curiosidad (libros, juegos, acertijos, museos, espectáculos, materiales distintos…), analizar los problemas de su día a día y buscar diversas soluciones (que las busque él, no dárselas hechas), dejarle tomar decisiones y asumir las consecuencias de las mismas, responsabilizarse de tareas en casa, acercarle a los sentimientos de otros y ayudarle a expresar los suyos… Todos estos aprendizajes serán fundamentales para su vida y también para sus estudios. No todo lo que se aprende lleva detrás un boletín de notas.

Seguramente los aprendizajes más importantes de su vida sobrepasen el aula, intentemos que lo sepa y lo note a través de nuestras acciones y palabras.

Ana Ayala. Pedagoga en Cadakual Iniciativa Social S.Coop.

Publicado en Agenda Menuda en enero de 2016.
12 abr

Destiñendo la infancia

El otro día uno de mis sobrinos me dijo: ¿Sabes que significa COLE? Cárcel Obligatoria Llena de Exámenes. Me lo dijo con humor, riéndose, es más de ahí enlazamos con otros “chistes”. Pero a mí se me quedó una espinita de… tristeza.

Todos hemos sido niños y todos hemos renegado alguna vez del colegio pero eso no significa que no sea triste. Es triste que tu visión de un sitio al que vas todos los días sea el de una cárcel a la que te obligan a asistir  para hacer cosas que no te gustan; si es triste en un adulto, ¡cuánto más en un niño! .

Pero el caso es que los más pequeños, por regla general van contentos al cole, les gusta, lo pasan bien, se sorprenden cada día, ¡les emociona aprender!

 .
¿En qué momento se da el salto de una cosa a la otra?

Bueno, no creo que sea un salto, creo que es un proceso que de manera progresiva cambia la sorpresa por aburrimiento y la emoción del aprendizaje por la tensión y el estrés de las notas. Y creo, sinceramente y tras la experiencia, que los motores de ese proceso de desteñido interior son:

  1. Los deberes. Los deberes excesivos, repetitivos y aburridos son un peso muy grande para unas alas tan pequeñas. Traspasan el aula y se cuelan en casa impregnando todo: el tiempo de juego, las actividades en familia, los planes de fin de semana, las cenas tranquilas y despreocupadas, la sonrisa de mamá…
  2. La metodología. En infantil el aprendizaje se toca, se oye, se mancha, se ríe, se canta, se juega, se corta, se comparte, se arrastra por el suelo, se grita, se pincha, se recrea, se saca al patio, se cocina, se patea, se pinta, se disfruta. Conforme avanzamos en cursos comienzan a desaparecer los colores, muchos de esos métodos se diluyen, la mayoría del tiempo se pasa sentado en una silla, atendiendo y en silencio. ¿Será el cambio de método el que hace “serio” el aprendizaje? ¿Será que lo “serio” tiene menos emoción? ¿Será que perdemos entonces la alegría del proceso a través del cual llega el aprendizaje?
  3. La evaluación. Las todopoderosas calificaciones engullen a los alumnos, les marcan el objetivo a seguir y los etiquetan; obsesionan a los padres y nublan a los maestros (por suerte cada vez menos). Lo importante ya no es aprender sino demostrar en un momento concreto, de una manera específica y con unos contenidos estrictos… que eres capaz de memorizarlo.

Y así, queridos adultos, de esta manera tan interiorizada socialmente, es como estamos destiñendo la infancia.

Ana Ayala. Pedagoga en Cadakual Iniciativa Social S.Coop.
21 dic

Más ilusión y menos miedo.

Hace ya tiempo que venimos leyendo y escuchando cada vez más artículos que relacionan los problemas de aprendizaje con la falta de atención o de motivación.

Hay muchas opiniones al respecto que igual podríamos concretar en dos corrientes:

  1. La que incide en hacer de la educación algo atractivo y motivador que capte la atención del alumno y así facilite el aprendizaje de manera “natural”.
  2. La que resta importancia a la motivación poniendo el acento en la disciplina, los hábitos de estudio y el deber.

Desde Cadakual nos inclinamos a trabajar por la primera opción sin olvidar ingredientes importantes de la segunda (los blancos o negros en educación no suelen ser nunca puros, desde los grises es más fácil acceder a todos los alumnos).

cosas-nuevas

Dentro de ésa primera corriente está claro que hay muchas maneras de hacerlo y si profundizamos un poco en ella surgen cuestiones sobre las que deberíamos reflexionar:

  • ¿Puede existir un aprendizaje “natural” en la escuela y bajo la sombra de un currículum formal establecido?
  • ¿Hay que hacer de la materia algo motivador o fomentar la motivación intrínseca del alumno por la materia? ¿Ambas cosas?
  • La atención… ¿es como un músculo que requiere ejercitarse para fortalecerse de manera progresiva?
  • ¿Dónde quedan dentro de todo esto los ritmos de aprendizaje, el desarrollo madurativo y los intereses individuales de cada alumno?

Es complicado dar respuesta a todas estas preguntas, que además tienen multitud de respuestas posibles y válidas pero, partiendo de ellas, cada vez hay más maestros y centros educativos que se plantean la necesidad de otro enfoque educativo en la escuela que se centre en el alumno más que en el currículum, el papeleo, las normas y el “esto siempre ha sido así, por algo será”. Es fundamental cuidar a las personas (alumnos, padres y profesores) que forman parte de ésa maquinaria, escuchar lo que tienen que decir y ponernos manos a la obra cada uno desde su ámbito de trabajo, con algo más de ilusión y algo menos de miedo.

creatividad-frase

25 feb

Juguetes que hablan, lo peor para el desarrollo del lenguaje en la infancia.

Cada vez leemos más artículos que siguen esta línea: las nuevas tecnologías o aparatos electrónicos no sientan bien al desarrollo de los más pequeños. En éste se explican muy bien las razones, o al menos algunas de ellas. Sustituir la curiosidad y la interacción natural con luces y sonidos pone al niño en un papel pasivo en su propio aprendizaje.

 

Los libros, bloques y otros juguetes tradicionales son mejores que los aparatos electrónicos que emiten sonidos

Publicado en elpaís.com – JAVIER SALAS –  17 FEB 2016 
Los móviles para niños reducen su desarrollo verbal.Los móviles para niños reducen su desarrollo verbal. Ceci

Como bien saben madres y padres, las conversaciones con sus bebés comienzan mucho antes de que sepan decir palabras. Se suceden diálogos, más o menos elaborados, durante el baño, en la comida y jugando. Estos turnos de palabra son esenciales en el desarrollo del bebé, sobre todo en el del lenguaje, y los juguetes electrónicos podrían estar siendo de poca ayuda. Un estudio que acaba de publicarse insiste en la sospecha que habían despertado otros trabajos anteriores: si el juguete habla, críos y progenitores callan.

Los más pequeños aprenden jugando y entre ellos, sus padres y el juguete se forma un triángulo que debe fomentar la interacción: el muñeco es un conejito, la madre lo verbaliza y su bebé lo asimila, tratando de repitirlo o respondiendo. Pero los juguetes que emiten luces, voces y sonidos generan tanta actividad e interés que rompen ese triángulo de aprendizaje: el aparato actúa mientras padres e hijos miran. La diferencia con respecto a otros juguetes tradicionales —analógicos— es tan sustancial que incluso se hace notable estudiando a grupos pequeños.

Si el juguete habla, críos y progenitores callan. Padres y madres usan menos palabras, generan menos conversaciones y menos respuestas de los niños. Es el caso del trabajo recién publicado por Anna Sosa, especialista en desarrollo infantil del lenguaje: mientras jugaban con juguetes electrónicos que hablan, padres y madres usan menos palabras, generan menos conversaciones y menos respuestas de sus hijos e hijas que al jugar con bloques de madera, figuritas o libros, que provocan mucha más interacción verbal. “Los resultados de este trabajo constituyen una base para desalentar la compra de juguetes electrónicos y fomentar el juego con libros y juguetes tradicionales”, señala Sosa. “No esperaba que los resultados fueran tan claros dado que la recogida de datos se realizó en los hogares de los participantes con las distracciones cotidianas normales”, asegura Sosa, que al plantear el estudio suponía que la mayoría de los padres hablaran y respondieran algo menos con los juguetes electrónicos, pero no un resultado tan notable para una muestra corta.

El estudio, publicado en JAMA Pediatrics, se realizó durante año y medio con 26 parejas de hijos de entre 10 y 16 meses y madres (sólo un padre), dejando que jugaran con tres tipos de elementos. Al jugar en casa se propiciaba una interacción más realista, que quedaba grabada para ser procesada por un software específico. Se comparó la conversación que surgía del uso de juguetes electrónicos (portátiles y móviles de juguete y una granja que emite sonidos) con juguetes clásicos (granja con fichas de animales de madera, bloques de goma y piezas de distintas formas para encajar) y con la lectura de libros infantiles.

Con los electrónicos, las madres usaron en promedio 40 palabras por minuto, en comparación con las 56 palabras empleadas con juguetes tradicionales y las 67 con los libros. La diferencia resultó mucho más notable en el análisis de las interacciones entre madre e hijo, las vocalizaciones espontáneas de los críos, las respuestas y los turnos de conversación entre ambos, que fueron mucho más ricas en juegos sin pilas. El uso de palabras de contenido específico del juego (animales de la granja, por ejemplo) se reduce a la mitad en cacharros electrónicos frente a bloques y muñecos. “Me sorprendió que los juguetes tradicionales crearan una interacción comunicativa de tanta calidad como jugar con libros”, reconoce Sosa, investigadora de la Universidad de Northern Arizona.

Los padres entregan cada vez más pronto a sus hijos al uso de aparatos electrónicos.

Los padres entregan cada vez más pronto a sus hijos al uso de aparatos electrónicos. Tom Carmony

Los juguetes enchufados desenchufan a los padres. Ya se sabía que aparatos como la televisión desplazan el uso del lenguaje, al contrario que el juego físico con otros niños o los libros, pero todavía hay pocas evidencias sobre el papel que los juguetes están desempeñando en el desarrollo del habla, más todavía con los nuevos aparatos electrónicos que cada vez son más protagonistas en las casas.

Pero los primeros datos, como este estudio, dan algunas malas señales: los bebés aprenden a hablar y a relacionarse escuchando a sus mayores y no hay evidencia de que puedan hacerlo escuchando máquinas. Entablar turnos de conversación durante el juego no solo enseña lenguaje y sienta las bases para la alfabetización; además, ayuda a aprender habilidades sociales, a interpretar roles y a aceptar el papel de los demás, escuchando, a través de la empatía.

Ya hay estudios que han mostrado cómo se reduce la adquisición de vocabulario con libros interactivos y cada vez son más los especialistas que alertan sobre las posibles trabas al desarrollo infantil cuando los menores se entregan a móviles y tabletas. Estos aparatos distraen de tal manera a los más pequeños que cada vez más padres y madres los usan como sonajero 2.0, hasta el punto de dejarles solos usándolos incluso a edades muy tempranas.

Es importante que los niños no se queden atrapados en el bucle del juguete-aplicación hasta quedarse excluidos de la participación en el mundo real”, advierte el editorial

Si el uso de la tabletas y smartphones está ocupando el lugar de otro tipo de interacciones sociales que sabemos que son beneficiosas para el lenguaje y el desarrollo social, advierte Sosa, sin duda podría tener un impacto negativo en estas áreas. “Creo que es importante que los padres entiendan que estos juguetes electrónicos, aplicaciones y juegos, incluso los comercializados como educativos, son un entretenimiento para los niños y no una herramienta para su desarrollo”, asegura la especialista.

“Es importante que los niños no se queden atrapados en el bucle del juguete-aplicación hasta quedarse excluidos de la participación en el mundo real”, advierte un editorial en la misma revista en que se publica el estudio de Sosa. En este editorial se recuerda un estudio de hace una década que descubrió que los preescolares criados en familias con pocos recursos escuchaban 30 millones de palabras menos en sus primeros cuatro años de vida que los niños de familias acomodadas, una diferencia abismal en el fomento del lenguaje que podría estar igualándose por abajo con la llegada de estos aparatos. De ahí que el artículo reclame que la industria se esfuerce por desarrollar aplicaciones y herramientas que, en lugar de mermar, fortalezca el triángulo comunicativo que se forma entre madres y padres, sus hijos y los juegos que les ayudan a desarrollarse.

31 ene

Cómo ayudar a los niños en su aprendizaje.

Hoy nos estrenamos en el Blog de Agenda Menuda con un artículo sobre aprendizaje. No podía ser de otra manera, nuestra pasión y dedicación desde hace ya años.

Un artículo que pretende ser una reflexión para todos esos padres que quieren ayudar a sus hijos con sus deberes, porque no es fácil. 4 pautas que van más allá de los deberes porque su aprendizaje… también va mucho más allá.

Esperamos que os guste.

 

Cómo ayudar a los niños en su aprendizaje

 

aprendizaje 4

 

20 ene

“Los padres perfectos son de mentira”

Los padres hoy en día vivimos sometidos a mucha presión, externa y propia, para conseguir ser "perfectos". La presión no ayuda, la naturalidad sí, y Carles Capdevila es un perfecto ejemplo de esta línea educativa que promueve el sentido común, el humor y el equilibrio entre la permisividad y el autoritarismo.

Carles Capdevila: «Los padres perfectos son de mentira»

La guerra Estivill-Carlos González es ya historia. Dos sentidos, el común y el del humor, se alían para echarnos un cable en la vida real: «Hay que divertirse educando. Es cierto que en mi casa no nos divertimos siempre. Por la mañana hay una mala leche terrible y salta la tostadora… Pero hay que ser positivo», afirma este padre de cuatro hijos que dice que nada cura tanto como los besos de mamá

Publicado en La Voz de GaliciaANA ABELENDA16 de enero de 2016.

Padres reales, podéis respirar, no estamos perdidos. Está bien ser normal, tener ciertas manías, enfadarse, equivocarse. Es  posible «educar con criterio y con cariño», asegura Carles Capdevila (Balenyà, 1965). Para ser padre y no venirse abajo al mínimo error, según apunta este gurú de la educación convertido en éxito viral tras una charla para la plataforma Gestionando Hijos, solo hacen falta cinco sentidos, y dos bien aguzados, el común y el del humor: «No hay manual. Como padre te vas a equivocar, llévalo con naturalidad y bienhumoradamente». ¿Empezamos? «El amor y el criterio son la base. Algo difícil de aplicar, pero fácil de entender».

¿Carlos González o Estivill: besamos mucho a los niños o los educamos en la frustración, por decirlo a la brava? «No soy partidario de los métodos conductistas, de educarles frustrándolos, creo que hay que besarles mucho, y me sumo a la campaña en favor de la lactancia materna, pero las cosas no hay que llevarlas al extremo. Defiendo los términos medios. No habrá que sobrecargar a los hijos de actividades pero igual necesitamos que hagan un par de actividades para vivir. Creo que se puede educar con criterio y con amor. Porque aquí parece o que eres muy serio e inflexible o que te pasas de cariñoso y siempre cedes. Es necesario saber decir que no con cariño».

A través de un vídeo de YouTube que corre veloz en redes sociales el fundador del diario Ara se ha colado en nuestra casa para aclarar las cosas: «Tener hijos no es lo mejor del mundo. Es lo mejor del mundo solo para algunas personas». A este paciente impaciente que afronta hoy un cáncer lo avalan cuatro hijos, dos pequeños y dos adolescentes, 20 años de experiencia y el favor de un público realista que dice sí a la naturalidad.

-Hemos acabado haciendo los deberes de nuestros hijos. ¿Adónde nos va a llevar la sobreprotección?

-Es algo peligroso, sobreprotegerlo no es hacerle un favor al hijo, al contrario: es privarle de adquirir una responsabilidad propia, no ayudarle a resolver las cosas por sí mismo.

-Los padres sobreinformados somos el blanco perfecto de tu ironía.  A veces menos es más, dicen…

-Sí. No hacen falta 35 manuales sobre el primer año de vida de un niño. Mis padres, sin estudios ni guías, lo hicieron muy bien… Y trabajaron muy duro en una época difícil.

-¿Somos peores padres que los nuestros? ¿Muy adolescentes por dentro para ocuparnos de adolescentes?

-[risas] A veces confundimos las cosas. Los 50 no son los nuevos 30, los 50 ¡son los 50! No vamos a resolver nada desquiciándonos ante una adolescente desquiciada, ni dejándola que haga lo que quiera. Hay que estar tranquilo, aprender a fingir mínimamente para transmitir seguridad. Y no desmoronarse porque un hijo pegue un portazo, un grito o no soporte que no le pongan un me gusta en Facebook.

-Una cosa son los hijos. Y otra los hijos adolescentes…

-Me encanta decir eso de «No hay problema que hablándolo con un adolescente… se haga aún más grande» [risas] Los adolescentes son maravillosos, como dice Eva Bach [autora de Adolescentes: qué maravilla], ¡aunque te desquicien!  Los padres de hoy estamos muy pegados a los pequeños y muy alejados de los mayores.

-Hay una carta de un adolescente que circula por wasap en la que dice a su padre: «Estamos en los extremos de una cuerda. Por favor, pase lo que pase no sueltes la cuerda».

-Es una buena imagen. Porque la misión del adolescente es huir de ti y la tuya vigilarlo. Y que vea que le controlas, que no lo haces a escondidas. Él quiere que lo quieras, aunque parezca que le resbala. Hay que abrazarlos mucho, estar ahí. A mis adolescentes les digo que pase lo que pase, voy a estar ahí «porque te quiero», aunque en función de qué pase y a qué hora estaré más o menos cabreado. Si me llamas a las seis de la mañana desde comisaría, estaré allí, pero ¡cabreado!

-¿Cuál es la clave para acertar?

-No tomarse muy en serio a uno mismo. Y dejar de lamentarse, divertirse educando. Sentido del humor.

-Pero hay momentos duros…

-… Sí, en mi casa no nos divertimos siempre. Por la mañana hay una mala leche terrible y salta la tostadora. No es como en las películas. Pero hay que ser positivo.

-Y asumir que vamos a equivocarnos a veces. Muchas veces.

-Están la propia realidad y los padres perfectos.

-Los padres perfectos son de mentira. No existen.

-¿Cómo ayudamos a los niños a crecer?

-A partir de los 7 u 8 años debes ir dejándoles poco a poco más libertad, ahí empieza la negociación. Esa es una edad idónea, porque a los 14 ya no te harán caso. Déjales que se caigan de la bici, que se ensucien o que se olviden alguna vez el bocata.  No pasa nada. La educación empieza cuando ocurren cosas.

-¿Un no debe ser un no y punto? Me refiero al ejemplo de la piruleta que pones en tu monólogo.

-Él debe entender que un no es un no. Y no hay que decirlo 27 veces o a gritos, sino con normalidad. No necesita que le digas que no puede comer una piruleta porque no tiene los nutrientes necesarios, solo te pide un sí o un no. Los niños quieren respuestas, ¡y rápidas! Yo cuando pongo mi cara de no tranquilo transmito seguridad. El no sé no sé… el dudar de todo transmite duda. Un padre tiene que ser a veces como un GPS que diga rotonda-gire a la derecha-tome la segunda salida… Porque si el hijo no sabe y el padre no sabe…, imagínate.

-La democracia es idónea pero, dejémonos de cuentos, que a veces un hogar necesita un gobierno fuerte liderado por dos tecnócratas, dices tú con humor.

-Todo se puede hablar, yo soy partidario de hablar. Aquí se habla todo pero no se vota. Yo escucho a mis hijos y cambio de opinión, pero decido yo. Se supone que los padres tenemos un poco más de criterio a la hora de decidir por ejemplo si comemos fuera… al menos en cuestión de presupuesto.

-Nada cura como los besos de mamá, escribes en tu blog. ¿Y qué hay de los de papá? ¿No curan igual?

-Bueno… es distinto. Cuando tu madre te da un beso te remite al bebé que fuiste, refuerza ese vínculo especial. En mi caso siempre he tenido la sensación de que mi mujer es más protectora y yo más… ¡vamos vamos vamos!, más de espabilarlos. Ahora compartimos y repartimos roles, pero defiendo la diferencia.

-¿Es natural o la hemos ido aprendiendo por lo que vemos?

-No sé, no estoy seguro.

-A todos los hijos les queremos igual, dicen muchos.

-Es un tópico. Igual en intensidad sí, pero no de la misma manera. Daría mi vida por todos ellos, claro, pero la relación con cada uno es diferente. Ahora siento que no he estado nunca tan enamorado como lo estoy de mi hijo de siete años. Existe el feeling y las relaciones van cambiando por etapas. Un hogar es una constelación en evolución constante. De pronto se avista un nuevo asteroide, ¡o un planeta se acerca imprevisiblemente a otro…!

-¿Qué momento interestelar vives ahora en casa? 

-Ahora mi hija y mi mujer, después de unos años difíciles, están muy unidas, pasan mucho tiempo juntas, se van de compras… Me parece estupendo. No hay que sentirse mal, o de menos, por eso. Eso está bien…

-Puede suponer un relax.

-Bueno… en mi casa hay bastante oferta.

-¿Pedimos perdón como padres si nos equivocamos o no?

-Sí, uno puede tener un mal día y ser injusto. Yo pido perdón, pero es un perdón acompañado de un «entiende las normas, sabes que hay cosas que me ponen nervioso».

-A veces confundimos los roles, vivimos la vida de nuestros hijos, parece que vamos a quedarnos sin la propia.

-Es necesario recuperarla, entender que tú no tienes que vivir la vida de tu hijo, o acompañar a casa de nadie a un chico de 13 años. Mi hijo va solo en metro desde los 11.

-Eres de los pocos que hacen que la conciliación parezca real.

-A los hijos no hay que crearles un mundo aparte. Yo me los he llevado al trabajo, a conferencias… No hay que ponerse la capa de superhéroe para ser un padre maravilloso, ni fingir voces para contar un cuento, como me decía una madre que se sentía culpable. Solo acompañarles. Estar siempre ahí.  Siempre. Es tu obligación como padre.

-Aunque se rían de ti…

-Sí. A mis hijos les encanta reírse de los fracasos de su padre [risas]. Eso tiene su lado bueno, también te permite a ti vacilarlos a ellos con otras cosas.

18 ene

Dando ejemplo

No dejemos pasar esas ocasiones en las que podemos hablar con nuestros hijos sobre el acoso de cualquier tipo. No esperemos a que ocurra, cualquier comentario o situación que nos de la oportunidad, utilicémosla para posicionarnos, para ser tajantes. Si nosotros somos capaces de hacerlo, opinamos y damos opciones ante una situación parecida estaremos rechazando el acoso y cualquier tipo de complicidad.

Pasarlo por alto, hacer como si no lo hubiésemos oído, cambiar de canal o terminar la conversación con un “es una pena que ocurran estas cosas”, también es una postura de la que nuestros hijos aprenden que se traduce en “no es importante”, “no merece la pena opinar o enfrentarse”, “mejor mirar para otro lado”…

Para luchar contra el bullying hacen falta “valientes” que den la cara en esas situaciones, a pesar de la presión de grupo. Y nuestros hijos aprenderán con nuestro ejemplo.

28

30 sep

“El juego es emoción, y sin emoción no hay aprendizaje”

Aprender a través del juego, utilizarlo como herramienta en las aulas. El juego despierta las emociones y estas son necesarias para aprender. Además... potencia la motivación, la participación y los "motores internos" del alumno hacia el aprendizaje.
Publicado en tiching el 21 de agosto de 2014.
Imma Marin |Tiching

Hasta hace poco no estaba muy bien visto jugar en clase. Existía la creencia de que las horas lectivas debían hacerse fichas, más o menos divertidas, y el juego era una actividad residual. Se juega si sobra tiempo. Pero detectamos cambios, sí, cada vez se juega más y mejor.

¿Qué quiere decir con que jugamos mejor?
El juego no es sólo un divertimento, es una técnica y puede llegar a ser una estrategia educativa si así lo queremos. Jugar es una actitud vital.

¿A qué hemos estado jugando hasta ahora en las aulas?
En las aulas se introducían juegos muy ligados a conocimientos curriculares concretos, a conceptos que requerían repetición y memorización: dominós de abecedarios, juegos deconectar países con capitales, juegos relacionados con las partes del cuerpo humano… Pero hasta ahora no hemos jugado con el objetivo de desarrollar capacidades o de alcanzar conocimientos nuevos por nosotros mismos.

¿Qué elemento ha hecho cambiar nuestra perspectiva del juego?
La perspectiva está cambiando poco a poco, pero creo que ha sido importante redescubrir el juego y desarrollar la gamificación en el mundo adulto profesional. Introducir el juego en dinámicas propias de empresas nos ha hecho cambiar un poco el chip.

¿Qué beneficios tiene el juego como estrategia educativa frente a otros sistemas?
El juego es emoción, y como ya defienden muchos estudios de neurociencia, no hay aprendizaje si no hay emoción. Cuando jugamos asumimos retos, nos esforzamos, nos volvemos perfeccionistas. A los 7 años, las niñas pasan más horas del revés que de pie, porque hasta que no saben hacer el pino perfectamente no paran. Nadie les ha dicho que lo deben hacer, pero es un “auto reto” que asumen con intensidad.

¿Qué es lo que hace atractivo el juego?
Yo creo que cuando planteas un juego, estas planteando un reto, un objetivo, que puede ser educativo aunque el alumno no lo asuma como tal. El juego también es narrativa si se plantea como una competición, como una aventura.

¿Y por qué cree que el juego no forma parte de las técnicas de aprendizaje o que no es en sí mismo una estrategia dentro de los centros formativos?
Porque no estaba bien visto, como hemos dicho antes. Algunos profesores sí intentaban aplicar el uso del juego como parte del sistema pero, definitivamente, es una apuesta del centro el incluir el juego como estrategia y como método.

¿Qué cree que hace falta para hacer este paso?
Han de cambiar muchas cosas. En primer lugar, que los equipos directivos apuesten por ello. Que la formación de los profesores les ayude a desarrollar su capacidad de jugar, y que se deshagan de la concepción de que ellos son el centro de la clase. Las aulas deben ser “alumnocentristas” y dejar de lado la creencia de que los niños y niñas sólo aprenden si el profesor se lo explica.

¿Cree que los profesores no saben jugar?
El juego es una capacidad humana como pensar, amar o memorizar. Si no se entrena, se trabaja, se desarrolla y se pone en práctica, nuestra capacidad de jugar se reduce. Sí que sabemos jugar, pero olvidamos las dinámicas y las lógicas del juego.

¿Qué recomienda a los profesores?
A los que estén interesados en integrar estrategias de juego en su metodología, que hagan comunidad. El trabajo del profesor es muy solitario y es necesario sentirse arropado, intercambiar experiencias, propuestas y opiniones. Es importante que los profesores logren que esto sea un tema de reflexión dentro de sus centros, ya que si no se implica toda la comunidad educativa, el maestro al final se cansa y se quema.

¿Qué cambiaría de las escuelas de hoy en día?
El sistema educativo está en crisis y hay que aprovechar la oportunidad para proponer alternativas. Yo, evidentemente, utilizaría el juego como sistema, pero también cambiaría la estética y distribución de las aulas y, sobre todo, los patios.

¿Los patios?
Un niño de primaria pasa más de 5000 horas en un patio, y es un espacio en el que, por ejemplo, el profesor no tiene claro cuál es su papel. Es el único espacio del colegio destinado al juego y no está adaptado a ello, ni morfológicamente ni organizativamente.

La implementación de las TIC en las aulas, ¿favorecen o reducen el tiempo de juego?
Depende. En los centros donde se ha implementado el uso de TIC sin una formación específica al profesorado, sólo han logrado reforzar la figura del maestro y su clase magistral, porque piensan que ahora pueden poner dibujitos y animaciones que apoyan su discurso, cuando en realidad las TIC vienen a reforzar el aprendizaje partiendo del propio alumno.

¿Crees que los profesores sacan poco provecho de las tic?
No conocemos aún todas las aplicaciones que nos pueden ofrecer.  Precisamente los entornos digitales favorecen el intercambio de experiencias entre profesores también, lo que comentábamos antes de crear comunidad. En Tiching se hace por ejemplo alrededor de los contenidos. Debemos aficionarnos más a compartir experiencias, dudas, miedos, a proponer, a participar etc.

03 sep

La importancia de no interrumpir.

Nos sale, de manera inconsciente, porque nuestro "mundo" es así, impaciente; lo hacemos con la mejor de las intenciones pero... no es necesario "ayudarles" ni "reforzarles" si para ello interrumpimos su concentración, sus cauces de aprendizaje.
Publicado en MamiLatte el 16 de agosto de 2015.

22Por mi profesión de psicóloga he podido desarrollar bastante la metodología observacional, es decir, observar hechos para poder comprender algunos comportamientos, sobre todo en el campo social.

Desde que soy madre, a menudo me encuentro en entornos dónde puedo observar a niños y a sus cuidadores. Frecuentemente observo cómo niños muy pequeñitos, de menos de dos años de edad, están jugando (manipulando algo con sus manitas y con mucha concentración) y alguien ejerce una actitud directiva, realizando constantemente verbalizaciones o profiriéndole órdenes desde la mejor intención.

Los pequeños ante ésta “interrupción del adulto” miran extrañados y se descolocan de la tarea u objetivo (observadlo). Las personas que estéis leyendo esto seguramente estáis interesadas en saber cómo enfrentaros a la crianza, no sólo desde los aspectos más biológicos, sino también psicológicos, sociales y emocionales. Y en ello, el juego forma un papel fundamental, ya que es el motor de aprendizaje sobretodo en los primeros años (0-7).

Es importante entender que el cerebro de un niño tan pequeñito está en pleno desarrollo y todos sus sistemas están casi por estrenar. Para procesar la información que recibe del exterior y de su entorno el pequeño necesita realizar un esfuerzo considerable y gran cantidad de energía. Podríamos decir, que sus vías conectoras de las sinapsis “conexiones neuronales” van más lentas que las de un adulto.
A modo de ejemplo para que entendáis esto, pensad en la primera vez que hicisteis un recorrido a un sitio muevo, el primer día fuisteis más lentos, teníais que mirar el camino, observar si ibais bien dirigidos, preguntar y observar hasta llegar a vuestra meta. La segunda vez que os dirigisteis a ese nuevo destino conseguisteis hacerlo de una manera más rápida y eficaz y a día de hoy os dirigís casi sin pensar y pasando por algo pequeños detalles que sí que tuvisteis que atender vuestra primera vez. Al bebé o niño pequeño le pasa algo parecido, cuando se enfrenta a un nuevo reto debemos de tener en cuenta que para él es algo complejo y sorprendente y en el que está poniendo todos sus sentidos y sensibilidad. 

Por ello, hoy os hablo de la importancia de no interrumpir la actividad de vuestro pequeño y acompañarlo únicamente desde la observación. Podréis disfrutar de algo magnífico que tenéis delante, como es la creación y el desarrollo del cerebro humano de vuestro hijo, sobrino, nieto….El pequeño observa ensimismado, presta atención a los detalles a cámara lenta, pone en acción sus cometidos y finalmente sale airoso y realiza un aprendizaje que interioriza para poner en marcha en nuevas situaciones y convertir sus mecanismos mentales en un engranaje super-eficiente.

Si intervenimos constantemente e interrumpimos ese fluir estamos perjudicando su desarrollo, ya esa esa interrupción que muchas veces responde a una sobre-estimulación por nuestra parte, va a cortar y desenchufar esas conexiones neuronales que se están haciendo y sus circuitos quedarán con lagunas.

Así pues permitidle ensimismarse, alucinar, con cada actividad, respectad sus ritmos, desde la distancia pero al mismo tiempo acompañándole desde la observación y el silencio. 

El hecho de no interrumpir a los bebés que están jugando (que están realizando tareas mentales) repercute en su capacidad de concentración y en la construcción de sus esquemas mentales, todo ello influirá a corto, medio y largo plazo en el aprendizaje y en el futuro éxito y buen rendimiento escolar. 

No interrumpamos a nuestros pequeños y gocemos de esas maravillosas estampas en movimiento que tanto nos van a enseñar a los adultos. El silencio, la atención, la concentración, la curiosidad, esas pequeñas y grandes olvidadas.