25 abr

¿Respetamos a los niños tímidos?

Respetar a cada niño como es, sin imponer lo que corresponde según las normas sociales, para que pueda sentirse respetado y aceptado, para que pueda mostrar lo que siente o lo que quiere. ¿EXIGIR una determinada forma de ser? ¿Cómo reaccionaríamos cómo adultos si alguien lo hiciera con nosotros?
Publicado el 22 de abril de 2015 en atalaya.es. Ares González Hueso

respetamosalosniñostimidos

En el aula solemos tener una media de 25 niños y niñas que están continuamente expresándose y experimentándose.  25 formas diferentes de comunicarse, relacionarse, tocarse, hablar, participar… Este hecho es una de las grandezas de la docencia porque tenemos la fortuna de vivir la diversidad humana en todo su esplendor.

Además, hay que incluir en este contexto a los adultos que tienen un lugar de “poder” y una forma especifica de expresarse y relacionarse que se han ido forjando a lo largo de los años. Como docentes, tenemos una postura corporal concreta, un tono de voz, formas de actuar y un sin fin de interacciones que son ejemplo y modifican la realidad de los niños.

Es importante reflexionar y observar que como adultos entendemos como “normales” las personas y niños que se acercan a nuestra forma de ser y ver la vida. De tal manera que si soy extrovertido voy a entender a los niños y niñas que comunican mucho, están muy activos, etc… pero me va a costar más entender no sólo a los niños y niñas tímidos sino también a sus familias cuando les cuesta expresarse, sacar sus emociones, etc… Lo mismo ocurre al contrario y esto es foco de muchas de las circunstancias que vivimos en la escuela. Puede que sea una visión simplista pero observo que nos ocurre frecuentemente como profesionales de la educación. Ya nos hablaba de esto FRATO en 1974:

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¿Cómo nos relacionamos con los niños tímidos?

Somos capaces de no exigirles que hablen cuando nosotros como adultos queremos lo hagan. Somos capaces de respetar que no quieran darnos un beso por las mañanas. Somos capaces de respetar su personalidad, su forma de expresarse, su proceso, el modo en que establecen un vínculo con nosotros. Somos capaces de observar sus necesidades vitales y relacionales antes de imponerles lo que “corresponde” socialmente o sencillamente lo que yo creo que “corresponde” que hagan. Porque sin duda los niños tímidos no son muy amantes de las exigencias externas y las imposiciones sociales.

Me gustaría en este punto que nos paráramos en esos “correspondes” y reflexionáramos. Ya que cuando dejamos a un lado los “correspondes” y los juicios de valor y pasamos a observar y respetar su forma de ser, entonces aparece la magia de la diversidad:

Se expresan como son y no se muestran como “corresponde”.

 

Fotografía: Lili Vieira de Carvalho

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