12 abr

Destiñendo la infancia

El otro día uno de mis sobrinos me dijo: ¿Sabes que significa COLE? Cárcel Obligatoria Llena de Exámenes. Me lo dijo con humor, riéndose, es más de ahí enlazamos con otros “chistes”. Pero a mí se me quedó una espinita de… tristeza.

Todos hemos sido niños y todos hemos renegado alguna vez del colegio pero eso no significa que no sea triste. Es triste que tu visión de un sitio al que vas todos los días sea el de una cárcel a la que te obligan a asistir  para hacer cosas que no te gustan; si es triste en un adulto, ¡cuánto más en un niño! .

Pero el caso es que los más pequeños, por regla general van contentos al cole, les gusta, lo pasan bien, se sorprenden cada día, ¡les emociona aprender!

 .
¿En qué momento se da el salto de una cosa a la otra?

Bueno, no creo que sea un salto, creo que es un proceso que de manera progresiva cambia la sorpresa por aburrimiento y la emoción del aprendizaje por la tensión y el estrés de las notas. Y creo, sinceramente y tras la experiencia, que los motores de ese proceso de desteñido interior son:

  1. Los deberes. Los deberes excesivos, repetitivos y aburridos son un peso muy grande para unas alas tan pequeñas. Traspasan el aula y se cuelan en casa impregnando todo: el tiempo de juego, las actividades en familia, los planes de fin de semana, las cenas tranquilas y despreocupadas, la sonrisa de mamá…
  2. La metodología. En infantil el aprendizaje se toca, se oye, se mancha, se ríe, se canta, se juega, se corta, se comparte, se arrastra por el suelo, se grita, se pincha, se recrea, se saca al patio, se cocina, se patea, se pinta, se disfruta. Conforme avanzamos en cursos comienzan a desaparecer los colores, muchos de esos métodos se diluyen, la mayoría del tiempo se pasa sentado en una silla, atendiendo y en silencio. ¿Será el cambio de método el que hace “serio” el aprendizaje? ¿Será que lo “serio” tiene menos emoción? ¿Será que perdemos entonces la alegría del proceso a través del cual llega el aprendizaje?
  3. La evaluación. Las todopoderosas calificaciones engullen a los alumnos, les marcan el objetivo a seguir y los etiquetan; obsesionan a los padres y nublan a los maestros (por suerte cada vez menos). Lo importante ya no es aprender sino demostrar en un momento concreto, de una manera específica y con unos contenidos estrictos… que eres capaz de memorizarlo.

Y así, queridos adultos, de esta manera tan interiorizada socialmente, es como estamos destiñendo la infancia.

Ana Ayala. Pedagoga en Cadakual Iniciativa Social S.Coop.
11 feb

Taller de formación para padres

Como apoyar y motivar a nuestros hijos de Primaria en su proceso de aprendizaje escolar.

Imagen Taller para padres - Feb 16

 

SESIÓN 1 – YO, COMO MADRE O PADRE, INFLUYO EN SU APRENDIZAJE

¿Lo estaré haciendo bien? ¿Y si le estoy perjudicando? ¿Castigo, recompensa o hay otras opciones? ¿Qué hacemos con los deberes?
Claves para un acompañamiento emocionalmente sano.

SESIÓN 2 – MIENTRAS APRENDE… ¿QUÉ PIENSA Y SIENTE MI HIJO?

¿Puedo influir en la manera de aprender de mi hijo? ¿Cómo puedo motivarlo? ¿Cómo aprovechar los recursos que tenemos en casa para potenciar su aprendizaje? ¿Cómo contribuir a que se sienta bien mientras hace sus deberes?
Claves para favorecer el bienestar personal de mi hijo a la vez que su rendimiento académico.

SESIÓN 3 – TÉCNICAS DE ESTUDIO – HERRAMIENTAS DE APRENDIZAJE

¿Es lo mismo estudiar que aprender? ¿Qué hacer antes, durante y después del estudio? Tomar apuntes, subrayar, hacer resúmenes, esquemas, memorizar… conozcamos herramientas que pueden ayudar a nuestro hijo.
Técnicas y recursos para facilitar el estudio en casa.

Fechas de realización:
Sesión 1 – Jueves 25 de febrero de 20 a 22 h.
Sesión 2 – Jueves 3 de marzo de 20 a 22 h.
Sesión 3 – Jueves 10 de marzo de 20 a 22 h.

Lugar de realización:
Escuela Murciana de Primera Infancia – EMPI
(C/Morera s/n Santiago el Mayor – Ronda Sur)

Precio:
Inscripciones y pago hasta el 23 de febrero.
60€ el taller (las tres sesiones).
25€ una sesión.

Más información: info@cadakual.org

31 ene

Cómo ayudar a los niños en su aprendizaje.

Hoy nos estrenamos en el Blog de Agenda Menuda con un artículo sobre aprendizaje. No podía ser de otra manera, nuestra pasión y dedicación desde hace ya años.

Un artículo que pretende ser una reflexión para todos esos padres que quieren ayudar a sus hijos con sus deberes, porque no es fácil. 4 pautas que van más allá de los deberes porque su aprendizaje… también va mucho más allá.

Esperamos que os guste.

 

Cómo ayudar a los niños en su aprendizaje

 

aprendizaje 4

 

11 nov

“Todos los niños tienen un talento; solo hay que saber abrir la puerta para que lo saquen”

Los maestros deben inspirar, perder el miedo, ser curiosos, divertirse en clase, descubrir talentos... y deberían recibir por ello  el cariño de sus alumnos, el respeto de las familias de éstos y el apoyo de toda una sociedad consciente de la importante labor que realizan.
Eduardo Azumendi|El Diario|06/11/2015

César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores, asegura que sus alumnos le enseñan más a él y que todos los niños son extraordinarios si además de conocimiento se les educa en valores como la empatía, sensibilidad y resiliencia.

El profesor César Bona. Foto: Juan Manzanara

El profesor César Bona. Foto: Juan Manzanara

“La educación debe estar por encima de todos los gobiernos y de las ideologías”. Esa es una de las máximas de César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores. Bona cree que cada niño es un universo y que todos son extraordinarios, con un talento especial. Tan solo es cuestión de descubrirlo y sacarlo. Esa es la principal misión de un maestro, según Bona, quien ha desgranado en una conferencia en Vitoria las claves de su libro La nueva educación. Los retos y desafíos de un maestro de hoy.

Para Bona, ser maestro no implica encajonar a los alumnos dentro de un plan de estudios y obligar a seguir los contenidos que puede establecer el currículo educativo de una manera inflexible. “Los educadores deben adaptarse a los niños y no al revés. Hay que motivarles y estimular su creatividad para que hagan que este mundo sea mejor. Los niños no son solo los adultos del mañana: son habitantes del presente. Subestimamos constantemente a los niños y su creatividad, pero todos tienen un talento; solo hay que saber abrir la puerta para que lo saquen. Y ahí es donde intervenimos los maestros, viendo lo que los demás son incapaces de ver”.

La característica que debe definir a un maestro (entendido como el educador que enseña a niños desde Primaria hasta la universidad) es, sobre todo, actitud. “El maestro tiene que ser cada día un ejemplo para sus alumnos, debe ofrecer su mejor versión para así obtener lo mejor de los niños. Los profesores tienen que ser los primeros en dar el máximo y no poner como excusa de sus posibles limitaciones al sistema. Los docentes somos los primeros en ponernos límites”.

Valentía, mente abierta, humildad, curiosidad y amar el medio ambiente son otros de los rasgos que deben adornar a los docentes. “El maestro es alguien que debe inspirar para la vida. Yo no hago nada extraordinario en el aula, solo me divierto y aplico el sentido común. Debemos educar en proyectos y experimentar, sin miedo a lo que digan los inspectores”

Para Bona, el gran reto de la educación es hacer a los niños “mejores individual y colectivamente”, pero no más competitivos. “Cuando llegas a un colegio conflictivo como maestro tienes dos opciones: o deprimirte o tomar los problemas como retos. Eso es lo que me paso en mi primera experiencia, en un colegio ubicado en un barrio conflictivo de Zaragoza. Todo cambió cuando les propuse a los alumnos que me enseñaran lo que les gustaba lo que sabían hacer. Se convirtieron en maestros del maestro”.

La carga de los deberes

Bona cree que si un maestro cree que algo es bueno para sus alumnos debe hacerlo, “aunque alguien diga lo contrario. Los obstáculos y la incomprensión que se va a encontrar para poner en marcha nuevos proyectos pueden ser muy grandes, pero es fundamental perseverar”.

El tema de cuánto tiempo deben dedicar los niños a los deberes es uno de los debates recurrentes en educación. “Si se carga a los niños con deberes, ¿con qué motivación van al día siguiente a la escuela?”, se pregunta Bona, quien subraya la idea de que “los niños no tienen opción de dejar los estudios. Por eso tenemos que lograr que les guste ir a la escuela. Si después de un día largo en el colegio, salen y se encuentran con más deberes los estímulos decaen. Debe haber tiempo para todo”. Por ejemplo, para la lectura, pero no impuesta. “La lectura es un placer, pero se ha convertido en una obligación para los niños. Cuando a mí me obligaban a leer un libro y después hablar de él perdía su atractivo”.

Sobre la idea de si hay que pagar a los profesores en función del éxito o el fracaso escolar de los centros, Bona es contundente. “Yo cobraría lo mismo porque lo importante es el factor humano por encima de los números. Da igual la educación que recibas, las buenas notas que saques si no sabes respetar al que tienes a tu lado”.

Sobre los castigos, también tiene claro lo que hay que hacer. “En mis primeros años he castigado a muchos niños como maestro y no ha funcionado; solo ha servido para proyectar mi frustración. Hay que hablar con ellos, empatizar y convencerles de que pueden ser un ejemplo para los demás”.

18 jun

Deberes de verano, ¿Sí o no?

Llega el verano y los deberes vuelven a estar en el pensamiento de padres e hijos. Rescatamos esta reflexión, de hace ya algún tiempo pero totalmente en vigor. Negamos la mayor.

 

Publicado en http://educarconsentido.com en junio de 2013. Nacho Calderón Castro.

Llega el verano y pronto tendremos que ir a recoger las notas de nuestros hijos y con ellas a menudo nos llega una lista de “recomendaciones”  para el verano. Si el niño ha suspendido,  las recomendaciones se convierten más bien en “requisitos”, si ha aprobado nos quedamos con el  “un poquito de trabajo no le vendrá mal”.

Y nosotros nos planteamos ¿deberes en verano?. Los argumentos a favor son claros: las vacaciones son muy largas y el niño pierde hábitos y aveces hasta conocimientos. Algunos profesores dicen que, incluso los buenos estudiantes, parece que han “reseteado” su cerebro al comienzo de curso. Por ello, “no es bueno desconectar completamente”. Pero incluso aquellos que están a favor de los deberes veraniegos insisten en que NO debe ser igual que el curso, no se debe cubrir nuevo material, sino repasar, un poquito de matemáticas – algunas cuentas – y, por supuesto leer todos los días un poquito.

Como es habitual en mí, voy a comenzar negando la mayor: el verano es para desconectar. Del todo. Al 100%. Lo necesitamos los adultos y lo necesitan los niños.

Si no están de acuerdo, entonces asegúrese de que este verano se lleva de vacaciones algo para “no desconectar”. Si es usted profesor, corrija todos los días algunos exámenes. Quince o veinte solo, pero todos los días. Media horita diaria corrigiendo exámenes. Así cuando llegue a septiembre, no habrá perdido el hábito.

Si es usted abogado, prepárese un pleito por semana, cada día un poquito solo, pero un caso a la semana.

¡Vamos hombre! ¡A mi no me van a pillar haciendo informes!. En verano hago todo lo posible por perder el hábito de trabajo.

Y no me vengan con que esta es la “nueva pedagogía, que pretende que los niños aprendan sin esfuerzo”. De eso nada. Lo que ocurre es que después de más de 40 años viendo cada verano a los harrijasoketas (levantadores de piedras) en algunas de las fiestas del Valle del Baztán (Reino de Navarra), sigo sin comprender los esfuerzos inútiles.

Cualquiera que me conozca sabe que si hay algo que no temo ni rechazo es el esfuerzo, pero tonterías las justas. Si quieren justificarme los deberes en verano – si quieren demostrar que es un esfuerzo que merece la pena – debería haber un/os estudio/s que demostrara/n dos cosas:

a) A medio plazo: que los alumnos que realizan deberes en verano logran mejores calificaciones AL FINAL del siguiente curso. Es decir, si nos referimos a este verano, los alumnos que hagan deberes este verano deberían tener mejores notas en junio de 2014, frente a aquellos que no hagan deberes este verano.

b) A largo plazo: que los alumnos que realizan deberes de manera sistemática a lo largo de los veranos logran mejores notas AL FINAL de su escolarización.

Fijarse en los resultados inmediatos de una técnica –  (cómo llegan los alumnos en septiembre al colegio) – es una visión absurda en la enseñanza. Un gran error en la enseñanza es tomar medidas que sólo tienen efecto a corto plazo (exámenes) y que carecen de eficacia a medio plazo. Así que: ¿esfuerzos? Todos los que sean necesarios, pero que tengan un resultado palpable, estable y, al menos, a medio plazo (al menos un año).

Por otro lado. Después de más de 20 años de profesional, una vez, sólo una vez, he visto que una profesora revisó, corrigió y devolvió los deberes al alumno. Sólo una vez. El resto de las ocasiones el niño entrega los deberes (a menudo no sabe a quién debe hacerlo, si a su profesor del curso anterior o al nuevo), y si los he visto no me acuerdo. Eso genera una sensación de frustración  más que justificada en el alumno. (Sí, ya lo sé, los ha hecho por su bien, no para que premien – igualito que los adultos, que entregamos la declaración de la renta por nuestro bien y el de todos nuestros compañeros, no para evitar una multa).

El verano es para desconectar del colegio. Deben aprovechar a leer mucho. “¡Ah!” – dicen algunos “pero es que eso es lo que le han mandado en el colegio!”.

Ustedes sigan ligando lectura con colegio y van a ver el fracaso en el desarrollo del gusto por la lectura. En el colegio se aprende a leer, pero leer no es una asignatura NI debe estar ligado a los deberes. Leer es uno de los mayores placeres de la vida y para algunos llega a ser una necesidad.

Si insistimos a los niños que deben leer por que se lo han mandado en el colegio, los niños van a evitar hacerlo. Porqué no contarles (y que nos vean) que nos hemos reído  muchísimo con la historia de “el vicario que hablaba al revés” (Roald Dahl), o con cualquiera de los cientos de libros apasionantes que hay.

Ya que les gustan tanto los documentales de animales o de “cómo se hizo” porqué no comprarles libros sobre eso mismo.

Leer, leer, leer. Y mucha bicicleta. Y mucha piscina. Y mucha playa. Y mucha montaña. Y mucho paseo. Y mucho monopoli, parchís, cluedo, y los juegos que ustedes quieran. Pero mucho. Y mucho tenis, paddel, fútbol, baloncesto y cualquier deporte. Nada de eso son deberes. Leer tampoco. Leer es un placer y para algunos una necesidad. Nada que ver con el colegio.

Y algo más, de lo que rara vez se habla. El verano es un magnífico momento para fomentar la escritura. Sí, sí, la escritura. Somos miles las personas a las que nos gusta escribir y normalmente la afición empieza de pequeñitos, con ocho años o incluso menos. Todo lo que necesitamos los “escritores” – permítanme incluirme donde no me corresponde – es, como en el resto de las artes, un público a quién dirigirnos.

Hoy en día es facilísimo tener público. Haga un blog para su hijo. Que escriba lo que quiera y que lo puedan leer sus amigos, los abuelos, los padrinos, los primos. Y que le hagan comentarios. No se trata de que llegue a redactar como Arturo Pérez Reverte o como Francisco Ayala. Se trata de que se divierta haciendo algo que no tiene NADA que ver con el colegio. Para muchos escribir es un gran placer. En mi caso se acerca mucho a una necesidad.

¿De verdad quieren que sus hijos lleguen a septiembre con el cerebro bien “fresco”, que no que esté “reseteado”?. ¿De verdad lo quieren?. ¿De verdad, de verdad?. Este verano quítenle dos cosas: los deberes y las pantallas (televisión, i-pad o similar, x-box, etc).

Son solo dos meses. Hagan el experimento. Quítenle la televisión ¡DE UNA SANTA VEZ!. Sólo en verano. Verán como florecen sus hijos.

(Y ya puestos, cuando estén de vacaciones, a papá y a mamá también les va a venir muy bien dejarse el i-pad, o  cualquier otro de esos aparatitos que les mantiene conectados con el mundo exterior y les dificulta atender a su mundo interior.). Desconecten.

13 abr

Lo que los deberes han conseguido

Estamos totalmente de acuerdo con el planteamiento del artículo. Quizá lo más importante... el "miedo" u "odio" que generan los deberes ante el aprendizaje, un proceso natural, asombroso y divertido que todos los niños llevan "de serie" y terminan aborreciendo por dedicar demasiado tiempo a tareas a las que no le ven sentido y les roban su ocio y su infancia.
Publicado en todoeldiaconectados.com. Por Eva Bailén

Siento no haber escrito nada en mucho tiempo, la batalla que he emprendido por poner un poco de sentido común en el tema de los deberes escolares me ha mantenido muy ocupada. Seguro que muchos ya sabéis que he abierto una petición en change.org para que se modere la carga de deberes de los niños españoles.

Cuando redacté la petición y la subí a la plataforma no tenía ni idea de la repercusión que iba a tener. Ni de la cantidad de gente que iba a conocer. Es muy gratificante leer los comentarios de la gente que apoya mi petición, y mucho más encontrar a profesores comprometidos, preocupados y lo suficientemente valientes como para hacer declaraciones tan claras como la que os voy a presentar a continuación.

Alfonso González Balanza es el autor del artículo que veréis más abajo. Es profesor de Biología y Geología en Secundaria, estudia Humanidades en la UNIR, y sobre todo es padre, como yo, de tres niños.  Alfonso decidió imprimir su artículo y pegarlo en el tablón de anuncios del centro donde trabaja, y donde asisten a clase sus hijos. Creo que ha sido muy valiente y se merece que se reconozca su valor, además de que le agradezcamos lo que ha hecho. Es un granito de arena más en esta lucha por la felicidad de los niños, por su tiempo y por su derecho al juego libre. Os dejo ya con su artículo:

Yo confieso

La inmensa mayoría de los maestros (mis compañeros de profesión) considera que los deberes son absolutamente necesarios. Muchos estarían dispuestos a discutir sobre la cantidad adecuada, pero que hay que mandar deberes no se lo cuestionan; es algo tan evidente como que  en invierno hace frío y que en verano hace calor. Digamos que es el orden natural de las cosas. Los maestros deben mandar deberes y los niños deben hacen deberes por la misma razón que la Tierra da vueltas alrededor del Sol y las plantas florecen en primavera: porque así ha sido siempre y porque así debe ser. La maldición bíblica “ganarás el pan con el sudor de tu frente” está tan arraigada en nuestra cultura que la hacemos extensible a los niños. La vida es dura; en este valle de lágrimas no estamos para disfrutar, sino para sufrir.

A casi cualquier maestro que le preguntes por la conveniencia de mandar deberes a los niños te contestará, igual que se recita un mantra, que los deberes cumplen tres funciones: refuerzan lo aprendido, enseñan responsabilidad y crean un hábito de trabajo. Y de ahí no los vas a sacar. Eso es lo que hicieron con ellos sus maestros, eso es lo que les han enseñado en la escuela de magisterio y eso es lo que harán hasta que se jubilen. No importa que nuestro país, año tras año, esté a la cola de los países avanzados, en cuanto al rendimiento escolar se refiere, a pesar de que nuestros alumnos sean los que más días de clase tiene al año y más horas dedican a los deberes en casa. Da igual que todos los estudios internacionales demuestren que los países en los que menos deberes se mandan (o en los que directamente están prohibidos por ley) sean los que mejores resultados obtienen; da igual que todas las investigaciones serias hayan demostrado que los deberes no sólo no sirven para nada, sino que pueden ser perjudiciales. Para muchos de mis compañeros de profesión tales estudios son una patraña de pedagogos progres que no quieren que a los niños se les transmita  la cultura del esfuerzo.

Frente a esos argumentos repetidos por tantos profesores, mi experiencia me dice que los deberes son inútiles, antipedagógicos, profundamente injustos y, lo que es peor, impiden a los niños realizar otras actividades mucho más importantes. Pero en primer lugar voy a explicar por qué, a mi juicio, tales argumentos son una falacia y un sofisma.

¿Hábito de trabajo? Si dedicar 9 meses al año, 5 días a la semana y 5 horas diarias a la realización de tareas escolares, para un niño de entre 6 y 11 años, no es suficiente para lograr un hábito de trabajo, que alguien me explique qué se necesita para lograr ese hábito. Niños en edad de correr y jugar, están sentados en una silla de madera 5 horas diarias realizando tareas aburridas y repetitivas, mientras exigimos que estén en silencio y concentrados. Cuando los profesores asistimos durante nuestra jornada laboral a una charla de más de una hora, nos retorcemos en nuestros asientos y miramos el reloj con desesperación, a pesar de que somos adultos y se nos supone una mayor capacidad de autocontrol y sacrificio, ¡por no mencionar que nos pagan por ello! Mi hija de 8 años, por ejemplo, dedica al trabajo muchas más horas que yo y que absolutamente todos los profesores que conozco (y conozco muchos).

¿Responsabilidad? Existen muchas formas de enseñar responsabilidad, y no sólo la de cumplir con la obligación de hacer deberes; sin olvidar que no podemos exigir responsabilidad a quien por su edad no es responsable de su tiempo ni de sus circunstancias. La responsabilidad se adquiere progresivamente, y me parece normal empezar a exigirla en la ESO, pero no en Primaria: el tiempo del que disponen los niños por la tarde o los fines de semana no depende de ellos, sino de sus padres.

¿Refuerzan lo aprendido? Un niño de 11 años sólo necesita saber sumar, restar, multiplicar, dividir, escribir (correctamente) y leer (con fluidez), para afrontar con éxito la Secundaria. ¿Eso no se puede aprender en 6 años de trabajo diario en clase? Los niños no refuerzan lo aprendido en clase por la tarde: lo aborrecen. Hasta que no tuve hijos, y estos empezaron a estudiar en Primaria, no me di cuenta de la suerte que tuve de ir a un colegio en el que no se mandaban deberes hasta la 2ª etapa de E.G.B. (de 6º en adelante) y, la verdad, no me ha ido nada mal en mis estudios posteriores.

Y ahora voy a explicar por qué sostengo que son injustos e inútiles: para empezar, los deberes que se mandan son los mismos para todos los niños, independientemente de su capacidad y circunstancias personales. Esto es, por definición, absurdo e injusto: si mi hija, que está en 1º de ESO, no hubiera tenido unos padres profesores (y por lo tanto con estudios y MUCHO tiempo para dedicarle) no habría obtenido los resultados tan buenos que obtuvo en Primaria. Pero a pesar de toda la ayuda que le hemos dado, mi hija ha dedicado cientos de horas a realizar tareas escolares absurdas y repetitivas. Porque la mayoría de las actividades incluidas en los libros de texto se basan en la repetición, en el aprendizaje memorístico al pie de la letra, en copiar mecánicamente y en seguir unas pautas de realización muy concretas, que no dejan margen ninguno a la creatividad, y que logran destruir la curiosidad de los niños. Además, las tareas que mandamos, en muchos casos, no siguen criterio pedagógico alguno: he podido comprobar cómo el número de ejercicios o de trabajos que tenía que hacer mi hija en una asignatura, aun teniendo al mismo profesor, variaba enormemente de un año para otro por el mero hecho de que, al cambiar de editorial, el nuevo libro tenía muchos más o muchos menos ejercicios que el del año anterior. Es decir, que los profesores mandamos todos los ejercicios que vienen en el libro, sin plantearnos cuántos o cuáles son los necesarios: si son diez, diez, y si son veinte, veinte (y, por supuesto, HAY que hacer todos los ejercicios y dar todos los temas del libro). Y este no es un problema del colegio de mis hijos (de cuyos profesores, excelentes profesionales, no tengo, por otra parte, ninguna otra queja), sino que es un problema generalizado de nuestra profesión.

Pues bien, yo confieso que he hecho docenas de ejercicios de Matemáticas a mi hija (si, por ejemplo, le mandaban cinco divisiones, ella hacía una y yo cuatro) le he dictado montones de ejercicios de “Cono”, le he traducido incontables páginas escritas en Inglés, le he ayudado con decenas de ejercicios de Lengua y le he hecho muchos trabajos de diferentes asignaturas (mi mujer, además, le ha ayudado a terminar incontables láminas de dibujo y trabajos manuales). ¡Y no me arrepiento! Lo he hecho para que mi hija tuviera una infancia feliz y durmiera todos los días 10 horas. Gracias a eso, mi hija es una niña sana, además de una gran deportista, le encanta leer y escribir por puro placer, juega  al ajedrez, toca la guitarra y es una niña abierta y sociable que ha jugado cientos de horas en la calle. Y si ahora que está en la ESO puedo asegurar que no le ayudo nada en absoluto y sigue sacando muy buenas notas, ¿eran necesarios todos esos deberes que le mandaron y no hizo? ¿Qué pasa con todos los niños cuyos padres trabajan mañana y tarde y, además, no tiene estudios para poder ayudar a sus hijos? Pues simplemente que este sistema educativo injusto, que coarta la libertad y la creatividad de los niños, los margina irremediablemente y los señala como niños irresponsables y fracasados, a la vez que los hunde con negativos, ceros y castigos, y les mina la autoestima, haciéndoles creer que no sirven para estudiar. Si las circunstancias familiares de cada niño son distintas, todo lo que se mande para casa es, por definición, injusto, y condena al fracaso a miles de niños cuyos padres no tienen tiempo, ni capacidad, para ayudar a sus hijos con los deberes escolares.

Pero además, los deberes son antipedagógicos porque hacen que los niños odien estudiar y aprender. A la mayoría de los niños les encanta ir al colegio, pero no soportan hacer deberes; para los niños estudiar y aprender es un castigo (mis hijos no pueden entender que yo siga estudiando por placer). Eso es lo que hemos conseguido mandando deberes hasta lograr el hastío de los niños.

Y lo peor de todo: los deberes ocupan tanto tiempo que los niños no pueden realizar otras actividades mucho más importantes para su desarrollo físico y psíquico; los profesores hemos logrado que los niños lleven una vida igual de sedentaria que los adultos, con el consiguiente problema, convertido ya en epidemia, de obesidad infantil generalizada.

Y es que los maestros no mandamos una actividad en concreto, un día en concreto, tras una meditada reflexión, por considerarla necesaria para conseguir un determinado objetivo que es imposible lograr con el trabajo de clase, tras plantearnos los pros y los contras y pensar de qué modo podemos lograr que nuestros alumnos se motiven con dicha actividad (en vez de considerarla un castigo), sino que lo hacemos de manera automática; porque sí, porque es lo que se supone que hacen los maestros.

Yo propongo que, siguiendo la lógica de mis compañeros maestros, los equipos directivos de los centros nos manden trabajo durante las vacaciones, para que no perdamos el hábito de trabajo adquirido durante el curso. Y que cuando asistamos a un curso de formación, nos manden deberes para el día siguiente con el fin de afianzar los contenidos del curso.

Muchos compañeros me comentan que son los padres los que exigen que se manden deberes a los niños. ¡Pues claro! Para muchos padres los deberes son la forma de que sus hijos estén ocupados y no les molesten pidiéndoles ir a la plaza a jugar. Muchos padres querrían que los niños estuvieran en el colegio hasta las 8 de la tarde, y, por supuesto que hubiera clase los sábados y que los niños siguieran yendo en julio al colegio. ¿Por qué no les hacemos caso en eso también?

¿Y qué deberían hacer, a mi juicio, los niños después de la jornada escolar? Pues según todos los estudios científicos y pedagógicos, está absolutamente demostrado que los mayores beneficios para el desarrollo neurológico y cognitivo de los niños se obtienen con las siguientes actividades: Deporte, Arte (Música, Dibujo…), Juego (imprescindible para la socialización de los niños y para desarrollar la creatividad), Idiomas y Lectura. El arte, la filosofía, la ciencia, la literatura, la música y todas las actividades más elevadas realizadas por el ser humano, son consecuencia directa del mayor logro conseguido por la humanidad: el tiempo de ocio.

Por lo tanto, los niños deberían pasar más tiempo con sus familias, jugar con otros niños (a ser posible en la calle) y practicar deporte, todos los días; aprender a tocar un instrumento musical, practicar una lengua extranjera y jugar al ajedrez, varios días a la semana. Y, sobre todo: leer, leer, leer, leer, leer… Sólo se debería mandar de deberes, en Primaria, leer todos los días el libro que ellos elijan. Y al día siguiente, en el colegio, hacer una redacción contando lo que han leído. Nada más; el resto de actividades se deberían hacer todas en clase. Si intentamos reducir el número de deberes no cambiaremos nada: todos los maestros están convencidos de que ellos mandan muy pocos deberes; sólo eliminándolos por completo lograremos acabar con esta sin razón.

Alfonso González

Lo que los deberes han conseguido ha sido unir a miles de personas en un fin común, despertar el interés de los medios de comunicación, hacer que padres como Alfonso confiesen, que profesores como Alfonso digan claramente lo inútiles que son los deberes y que se reflexione sobre el estilo de vida que el sistema educativo impone a niños y a familias enteras.

Por favor FIRMA si no lo has hecho ya. Pincha aquí por el cambio que necesitamos.

Gracias por compartir y difundir este artículo.

Foto que ilustra este artículo del usuario Bart, bajo licencia Creative Commons, en Flickr.
15 feb

Lo dijimos en Facebook (Febrero 2015 – 1)

13. Febrero
Hoy, por ejemplo.
Foto: Hoy, por ejemplo.
12. Febrero
Ideas creativas, recicladas.
¿Te animas a probarlo en casa?

“¡Juega! El aprendizaje es lo que ocurre mientras tanto!”

La máquina de sumar
www.imageneseducativas.com
Hoy navegando por los grupos de Facebook donde normalmente comparto los materiales del blog, me he topado con una idea súper genial publica en por Iria Mosquera, investigando por diferentes sitios en internet he encontrado otras ideas…
11.Febrero
Desde su punto de vista. Cuestiones importantes (II).
Foto: Desde su punto de vista. Cuestiones importantes (II).
10. Febrero
¿Qué por qué apostamos por diseñar y elaborar Juegos Divertidos para Aprender? Razones… sobran.

http://www.cadakual.org/material-divertido-para-aprender/

Foto: ¿Qué por qué apostamos por diseñar y elaborar Juegos Divertidos para Aprender? Razones... sobran.

http://www.cadakual.org/material-divertido-para-aprender/
10.Febrero
Más de esto, por favor!
Foto: Más de esto, por favor!
9. Febrero
Ya lo sabíamos, lo intuíamos y lo hemos experimentado, pero parece que la realidad… nos da la razón de manera contundente.
Estudiar para tener un futuro y asegurar un trabajo ya no vale (no se si alguna vez valió). ¿Será el momento de cambiar el planteamiento?
Foto: Ya lo sabíamos, lo intuíamos y lo hemos experimentado, pero parece que la realidad... nos da la razón de manera contundente.<br /><br />
Estudiar para tener un futuro y asegurar un trabajo ya no vale (no se si alguna vez valió). ¿Será el momento de cambiar el planteamiento?
6. Febrero
Planes para este fin de semana.
Foto: Planes para este fin de semana.
6. Febrero
Incoherencias educativas VII.
“Nada es más peligroso que una idea cuando es la única que tenemos” (Chartier)
Foto: Incoherencias educativas VII.<br /><br />
"Nada es más peligroso que una idea cuando es la única que tenemos" (Chartier)
5. Febrero
“¡No te lo vas a creer! ¡Se puede jugar con las tablas de multiplicar!”
5. Febrero
Nos ha gustado de este artículo el concepto de profesor como DISEÑADOR de EXPERIENCIAS. De experiencias que provoquen el aprendizaje.
Funciones del profesor del siglo XXI necesarias para adaptarse a las necesidades de sus alumnos y motivar el aprendizaje http://bit.ly/1LJRblT
Foto: Funciones del profesor del siglo XXI necesarias para adaptarse a las necesidades de sus alumnos y motivar el aprendizaje http://bit.ly/1LJRblT
5. Febrero
Cuando estudiamos la carrera la IGUALDAD DE OPORTUNIDADES estaba presente, de una u otra manera en todas las asignaturas, y hacía referencia a un sentido de la justicia que la educación debía proteger. Se trabajaba en medidas para ello.
Han pasado años. Las reformas educativas emprendidas hacen que la igualdad siga siendo una utopía, y los recortes en educación no nos dejan acercarnos a la justicia. El dinero manda, también aquí. No es novedad, es tristeza.
Foto: Cuando estudiamos la carrera la IGUALDAD DE OPORTUNIDADES estaba presente, de una u otra manera en todas las asignaturas, y hacía referencia a un sentido de la justicia que la educación debía proteger. Se trabajaba en medidas para ello.<br /><br />
Han pasado años. Las reformas educativas emprendidas hacen que la igualdad siga siendo una utopía, y los recortes en educación no nos dejan acercarnos a la justicia. El dinero manda, también aquí. No es novedad, es tristeza.
4. Febrero
Un vídeo sencillo y pedagógico que nos explica los beneficios increíbles de aprender a tocar un instrumento. Sabíamos que la educación musical era buena para el desarrollo… este estudio explica porqué y nos anima a potenciar esta actividad.
Los científicos estudiaron el funcionamiento del cerebro cuando se escucha música y se sorprendieron de la cantidad de zonas del cerebro que se estimulaban.Pero cuando estudiaron el cerebro de aquellos que se dedican a interpretar y tocar algún instrumento se dieron cuenta la cantidad asombrosamente rápida de procesamiento de información en secuencias complejas que realizan.Aunque la investigación es relativamente nueva los neurocientíficos descubrieron que tocar un instrumento involucra casi todas las áreas del cerebro a la vez .

En el siguiente video de TED-ed entran en más detalles.

3. Febrero
Foto
2. Febrero
Envidia de la buena. Maestros así… cambian el mundo, el sistema educativo y a las personas.
Casi sin libros, casi sin deberes. Conocimiento en primera persona, investigación, imaginación, creatividad, diversión… y el aprendizaje está servido
2. Febrero
Hace años que impartimos este curso.
Es triste que la mayoría de los alumnos relacionen estudiar con NOTAS, eso les lleva a cosas como: exigencia, obligación, cumplimiento, objetivos, presión.
Si lo asociasen con APRENDER, les llevaría a cosas como: satisfacción, curiosidad, saber, proceso, bienestar.
¿Intentamos darle la vuelta?
11 feb

Los deberes no benefician a los niños.

Hay frases y reflexiones en este artículo que hacen que queramos compartirlo; no son razones nuevas pero, por suerte, van cogiendo fuerza en la sociedad. Los centros educativos, los maestros y los padres deberían unirse para demandar y sistema diferente porque "Estamos constantemente parcheando modelos que no funcionan, en vez de crear uno nuevo".

OLGA R. SANMARTINMadrid. 18/11/2014 

 

Richard Gerver: ‘Los deberes no benefician a los niños’

  • El experto educativo arremete contra los exámenes y las tareas escolares

  • ‘Hay que huir de los sistemas educativos que cambian cada cuatro años’

El experto educativo Richard Gerver, en Madrid.
Richard Gerver, en Madrid. CHEMA BARROSO
Richard Gerver (Londres, 1969) es de los pocos padres que no echan pestes de la PlayStation. Sus hijos utilizan los videojuegos y las redes sociales para estudiar y practicar idiomas y él les suele citar en sus conferencias para expresar cómo, en un mundo que cambia a gran velocidad, los jóvenes se están sirviendo de la tecnología para explorar nuevas formas de aprendizaje.

Este profesor, uno de los más influyentes a nivel mundial, defiende que “los alumnos aprenden mejor si se sienten implicados”, al tiempo que arremete contra los deberes y contra los exámenes. Cuando era director de colegio, convirtió la Grange Primary School, una de las peores de Reino Unido, en un ejemplo de innovación. Fue asesor de política educativa de Tony Blair y Premio Nacional de Enseñanza en su país. Estos días ha estado en Madrid, participando en el Congreso de Mentes Brillantes.

España tiene una tasa de abandono escolar temprano del 22%, la más alta de la UE. ¿Qué les pasa a nuestros estudiantes?
El sistema educativo español es uno de los más tradicionales del mundo y ocurre como con la educación durante la era industrial, en que se perseguía controlar la producción: se da a todos los alumnos el mismo mensaje y se les examina de la misma forma. Pero nuestros hijos son la generación más sofisticada de consumidores de la historia, sobre todo en tecnología. Conocen mucho más el mundo que nosotros a su edad. Ya no basta con atraparlos en clase, lo que necesitamos es un sistema que exprima lo mejor de cada uno. A pesar de que los niños tienen un instinto natural para aprender, el sistema actual hace aburrido el aprendizaje. Si creamos sistemas divertidos y estimulantes, los alumnos querrán seguir en las aulas.
El propio ministro de Educación, José Ignacio Wert, reconoce que nuestro modelo es excesivamente memorístico y rígido. ¿Puede estar aquí parte del problema?
Sí, por supuesto. El sistema aún cree en el mero proceso de memorizar y repetir información. Es un círculo vicioso porque los políticos les dicen a los profesores que evalúen así a los alumnos y a ellos les evalúan de la misma manera. Lo que necesitamos son políticos que digan: “Vamos a diseñar un nuevo sistema”. Estamos constantemente parcheando modelos que no funcionan, en vez de crear uno nuevo.
Los partidos de la oposición han acordado derogar la séptima ley educativa en democracia, la Lomce, en cuanto el PP pierda su mayoría absoluta. ¿Hace falta un Pacto de Estado por la Educación?
Hay que huir de los sistemas que cambian cada cuatro años, cuando lo hace el Gobierno. En Finlandia han hecho un acuerdo entre los políticos y en 12 años no han modificado su sistema educativo.
¿Qué opina de las reválidas, pruebas externas, nacionales y estandarizadas al final de cada etapa educativa que ha recuperado Wert?
La mayoría de los países tiene estas pruebas, pero el problema es que miden sólo un tipo de inteligencia. La sociedad aún cree que la forma en que haces el examen define lo inteligente que eres, pero muchos emprendedores de éxito tienen en común que suspendieron estas pruebas finales.Steve Jobs, cofundador de Apple, abandonó la universidad, mientras que Richard Branson, de Virgin, dejó de estudiar a los 16 años. Necesitamos un sistema educativo que sea capaz de medir las inteligencias múltiples, no sólo las habilidades para superar un examen.
Si no hay exámenes, ¿cómo se evalúa lo que aprende el alumno?
Los exámenes son fáciles de gestionar, pero esto no significa que estén bien. Deberíamos ver el progreso del niño en un ámbito general, su desarrollo emocional, creativo y colaborativo, así como sus habilidades interpersonales.
¿No es un riesgo primar las habilidades frente a los conocimientos?El aprender a aprender ha provocado que los niños no tengan ni idea, por ejemplo, de los nombres de los presidentes del Gobierno o de quiénes eran los Reyes Católicos.
No hay que elegir entre una cosa u otra. Si se hace bien, habilidades y conocimientos van unidos. El conocimiento es importante, pero el sistema educativo se ha centrado sólo en él y se ha olvidado de las habilidades. Y el conocimiento por sí solo no significa nada. No es tan importante que los niños no recuerden los nombres de los presidentes del Gobierno porque pueden encontrarlos en Google, pero sí lo es más que sepan cómo funciona Google.
Dice que los niños de hoy están expuestos a más cosas y que eso ha cambiado su perspectiva del mundo. Los críos tienen más información que nunca, pero ¿saben clasificarla y darle la importancia debida?
Desde luego que no, porque no les estamos enseñando a clasificar esa información. Hay que enseñarles a hacerse preguntas, a ponerse retos, a investigar la información.
Los padres se quejan de que sus hijos tienen demasiados deberes. ¿Hasta qué punto son útiles?
Nunca he entendido el valor de los deberes. En mi opinión, se inventaron para que el niño tenga algo que hacer cuando llega a casa y para que los padres puedan ver qué es lo que hace en el colegio. Ninguna de estas razones beneficia a los niños. No he visto ningún informe serio que diga que son beneficiosos para el progreso de los niños. De hecho, en China están empezando a quitarlos en Primaria. No digo que los videojuegos sean buenos todo el rato, pero a mi hijo de 14 años le encanta jugar al FIFA en la consola, que tiene conectada a internet. Ha empezado a decir frases en ruso, español y alemán porque habla con los chicos con los que juega, que son de otros países. Es un buen ejemplo de cómo aprenden por sí mismos. Confiemos en ellos y dejemos que hagan lo que les interesa en su tiempo libre. Quiero que jueguen en la calle y que tengan tiempo para estar con sus padres, para hablar entre ellos, para leer libros… y no pueden hacerlo con dos o tres horas de deberes al día.
Como defensor de las nuevas tecnologías en la educación, ¿qué le parece la asignatura de Programación de Videojuegos que ha estrenado la Comunidad de Madrid?
[Sonríe] Alguien les debió de decir: “Ponles a aprender videojuegos, que ahí es donde está el dinero”, pero lo que ocurrirá es que en unos años tendremos tantos programadores que ya no será una carrera rentable. Además, para cuando dejen la escuela, el lenguaje de programación será totalmente distinto. Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, no sabía de programación, pero sí entendía la naturaleza humana. Para salir de la crisis, España necesita una generación de emprendedores que cree sus propios negocios.
18 ene

Lo dijimos en Facebook (Enero 2015 – 1)

19. enero
¡Este es el momento, estamos a tiempo! Ana y yo continuamos impartiendo nuestro CURSO DE MOTIVACIÓN Y TÉCNICAS DE ESTUDIO para alumnos de Primaria y Secundaria.
¿Vamos a tu cole?
16. enero
El aprendizaje es divertido, o al menos debería serlo. Los niños tienen curiosidad, les apasiona investigar, descubrir, imitar y “demostrar” lo que ya saben hacer.

Volvamos a lo importante: ¡¡Hagamos que aprender sea divertido!!

16. enero
¡Sí, nos apasiona nuestro trabajo! Y además… ¡es viernes!
Foto: ¡Sí, nos apasiona nuestro trabajo! Y además... ¡es viernes!
15. enero
Compartimos este curso online, para febrero.
Nos ha parecido interesante el planteamiento e igual alguno de vosotros estáis en ése momento… taaan “divertido” de las rabietas 

babytribu.com
13. enero
Entre todas las propuestas que se están planteando los políticos para luchar contra el terrorismo… ¿no podría alguna contemplar acciones educativas?
Foto: Entre todas las propuestas que se están planteando los políticos para luchar contra el terrorismo... ¿no podría alguna contemplar acciones educativas?
13. enero
Comenzamos, otro año más, con el proyecto Estuche de Colores. Conciliación laboral y refuerzo educativo.

¡¡Seguimos caminando, seguimos aprendiendo!!
Agradecemos la confianza de Mari Carmen Morales y su equipo en el Ayuntamiento de Beniel.

12. enero
Brujería para empezar la semana. APRENDER CON EMOCIÓN… es mejor!!

“Por suerte, muchos docentes compensan esta carencia en el aula, demostrando lo que ya sabía el brujo del cuento: que la inteligencia emocional es tan importante (o más) que las matemáticas o la lengua”.

Foto: Brujería para empezar la semana. APRENDER CON EMOCIÓN... es mejor!!

"Por suerte, muchos docentes compensan esta carencia en el aula, demostrando lo que ya sabía el brujo del cuento: que la inteligencia emocional es tan importante (o más) que las matemáticas o la lengua".
10. enero
Nos ha encantado esta anécdota!
En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta: “¿Cuántos riñones tenemos?” “¡Cuatro!”, responde el alumno. “¿Cuatro?”, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos. “Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar. “¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro. El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era, por cierto, el humorista Aparicio Torelly Aporelly (1895-1971), más conocido como el “Barón de Itararé”. Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro: “Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. ‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. ‘Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”. La vida exige mucha más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener un poco más de conocimiento o ‘creer’ que lo tienen, se sienten con derecho de subestimar a los demás.
Foto: En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta: “¿Cuántos riñones tenemos?” “¡Cuatro!”, responde el alumno. “¿Cuatro?”, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos. “Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar. “¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro. El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era, por cierto, el humorista Aparicio Torelly Aporelly (1895-1971), más conocido como el “Barón de Itararé”. Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro: “Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. ‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. ‘Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”. La vida exige mucha más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener un poco más de conocimiento o ‘creer’ que lo tienen, se sienten con derecho de subestimar a los demás.
9. enero
Interesante reflexión, como educadores y desde la escuela.
¿Somos suficientemente valientes cuando dejamos que el mobbing, el racismo, el acoso sexual entre en nuestras aulas? ¿Hablamos lo suficiente sobre las cosas más simples e importantes?

http://aulascreativas.net/aulas/aula-abierta/je-suis-charlie

“La educación es la vacuna contra la violencia”. Edward James Olmos
Foto: "La educación es la vacuna contra la violencia". Edward James Olmos
7. enero
Incoherencias educativas (V)
Foto: Incoherencias educativas (V)
4. enero
Las limitaciones del todo…
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