26 may

Lo dijimos en facebook (mayo 2016)

31 mayo

“Necesitan aprender a estas edades a través del juego, del movimiento… y las tareas escolares son muy estáticas. Al final, vamos contra la propia evolución del cerebro al aprender.”

 
DONOSTIA – “¿Si, como profesor, pido deberes? Este año, no. Nunca he sido de poner muchas tareas, pero al final sigues las dinámicas de cada centro.

30 mayo

“Este corto, de apenas dos minutos de duración, es el resultado de un taller audiovisual sobre la violencia de género impartido en las aulas durante este curso por el director de cine aragonés Ignacio Estaregui”.

 
El proyecto final del taller de cine impartido por Ignacio Estaregui en el IES Elaios de Zaragoza acumula más de 10.000 visitas en Youtube.

27 mayo

Ahí hemos estado esta mañana, como Cooperativa murciana!

 Foto de Ucomur.

Asisten a la Asamblea más de 140 cooperativas. Una Asamblea en la que se exponen datos como las 153 nuevas empresas creadas en 2015, ó los 19.168 socios alcanzados.

25 mayo

“Entre los adultos es muy comprensible todas estas situaciones: el trabajo, la vivienda, las tareas, los niños, los amigos, la falta de tiempo… Siempre tenemos alguna excusa que nos permite “no tener un buen día”.

Sin embargo, con los niños nuestro nivel de tolerancia es diferente.”

 
No es extraño que vivamos a diario situaciones que nos estresan o que nos causan malestar. Por ejemplo, la falta de descanso, el hambre o el estrés hacen que…

24 mayo

En una ocasión, a Gabriel García Márquez le preguntaron que cuál era la clave para educar a los niños. “Lo único importante, contestó, es encontrar el juguete que llevan dentro”.

 Foto de Estrategias Educativas.

LA VERDADERA ESCUELA por Gustavo Martín Garzo

Pensar que por obligar a un niño a leer todos los días un rato vamos a hacer de él un gran lector es un error. La lectura no es un hábito, no es como ir al gimnasio. Es una pasión. ¿Cómo crear pasiones en quien no las tiene? Solo hay una manera, por contagio. Si un niño o una niña ve a su profesor hablando con amor de un libro es posible que sienta el deseo de leerlo. Hay que convencerle de que los libros hablan de él, cuentan cosas que tienen que ver con lo que siente y espera. En una ocasión, a Gabriel García Márquez le preguntaron que cuál era la clave para educar a los niños. “Lo único importante, contestó, es encontrar el juguete que llevan dentro”. Cada niño lleva uno distinto y todo consiste en descubrir cuál es y ponerse a jugar con él. Es una idea que vincula la educación con el juego. Según ella, educar consiste en encontrar el tipo de juego que debemos jugar con cada niño, ese juego en que está implicado su propio ser.
La verdadera escuela es la felicidad. “Si quieres que tu hijo sea bueno -escribió Héctor Abad Gómez -, hazlo feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz. Los hacemos felices para que sean buenos y para que luego su bondad aumente su felicidad”.

Fotografía de Mario Giacomelli, 1958.

22 mayo

Abrazos que cambian, colorean, alegran… vidas, momentos, semanas… ¡¡Empecemos bien la que viene!!

 Foto de Cadakual Iniciativa Social S.Coop.

20 mayo

“¿Qué aconsejaría a los padres para potenciar la inteligencia de sus hijos?
Présteles mucha atención y averigüe qué es lo que les interesa y les apasiona sin proyectar en ellos sus prioridades, pasiones ni debilidades.”

 
El padre de la teoría de las inteligencias múltiples advierte de que las sociedades desperdician el talento

17 mayo

“Todos enseñamos pautas básicas de higiene corporal e higiene dental. Y sin embargo la mayoría de padres tienen muy poca idea acerca de cómo pueden cuidar el órgano más importante de sus hijos: su cerebro”.

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, nos ofrece cuatro ideas clave para enseñar a nuestros hijos a cuidar su cerebro, el órgano más importante. Así, nos asegura,…

16 mayo

“Un poco de todo esto hay en los cuatro centros reconocidos (son públicos o concertados). Uno puede apostar más por las TIC, otro por el método o por su trato a la diversidad. Pero todos coinciden en algo: el alumno es el centro, el protagonista del aprendizaje, y se le da mucha importancia la empatía, el aprendizaje individualizado, la educación emocional.”

 
Cuatro colegios españoles innovadores -públicos y concertados- entran en la red de centros agentes del cambio de Ashoka como ejemplos a seguirAulas abiertas,…

13 mayo

Álbum desde su punto de vista: Límites

 Foto de Cadakual Iniciativa Social S.Coop.

12 mayo

¡Qué buena iniciativa!

 
Se trata de una creativa iniciativa de la Fundación Dorina Nowill para Ciegos de Brasil.

11 mayo

Un artículo muy completo sobre el acoso. Recursos, direcciones y el método Kiva para tratar de evitarlo.

“Así, en lugar de aprobar silenciosamente el acoso o alentar a los acosadores, los niños comienzan a apoyar a los compañeros victimizados y, al hacerlo, transmiten el mensaje de que no aprueban el acto.”

 
Algo tan repugnante como el acoso escolar ha estado siempre presente en el día a día de muchos niñ@s y adolescentes. Que no saliera a la luz, no quiere decir que no existiese. En todas las clases d…

10 mayo

Todos necesitamos encontrar sentido a lo que hacemos, también los niños en su día a día. La motivación no es TODO pero es un parte muy importante en el aprendizaje.

 
Cómo ayudar a niños desmotivados con los estudios. Cómo motivar a los niños que no sienten ilusión por aprender. Consejos para motivar a los niños en el aprendizaje.

9 mayo

Inspirar a los alumnos, generar mensajes positivos, “romper las reglas” de vez en cuando, asombrar, conectar… EDUCAR.

Son muchos los profesores que todos los días ponen en marcha pequeñas iniciativas para empatizar con sus alumnos. Esta nos ha gustado.

 
A New Jersey teacher wrote inspirational messages directly on her students’ desks before they started four days of high-pressure, high-stakes tests.
 8 mayo

““los niños hoy aprenden, desde muy pronto, conceptos abstractos en habitaciones con ventanales sin mucha luz o luz artificial, con el rigor y la seriedad de maestros que se aleja de aquel “juego” primitivo que generaba aprender y memorizar de lo sensorial directo, “con alegría”, base de la atención y el despertar de la curiosidad”.

 
Sin emociones no puede haber atención, ni aprendizaje ni memoria. El investigador en neurociencia Francisco Mora asegura que el elemento esencial en el proceso…

5 mayo

Incoherencias educativas: Obsesiones.

 Foto de Cadakual Iniciativa Social S.Coop.

4 mayo

“La sociedad ha ido alimentando la hiperpaternalidad o, lo que es lo mismo, la obsesión de los padres porque sus hijos alcancen unas habilidades específicas que garanticen una buena profesión en el futuro. Se nos olvida, como sociedad y como educadores, que los niños no valen por una nota escolar y que al no cejar en nuestro empeño de priorizar los resultados estamos descuidando las habilidades para la vida.”

 
Un niño no nace para estar sentado, viendo la televisión o jugando con la tablet. Un niño no quiere estar callado todo el tiempo.

3 mayo

“En el colegio lo que hay que cuidar son sus posibilidades de aprendizaje (…) Los padres le pueden ayudar a que aprenda más cosas pero sin perder de vista que de lo que más se tienen que preocupar es de brindarle amor.”

 
¿Qué atenciones precisan las personas superdotadas? Expertos de toda España han respondido a esta pregunta en las II Jornadas Andaluzas sobre Altas…

2 mayo

“¿El modelo ideal? Aprender divirtiéndose, ya que es en ese entorno cuando el niño asume mejor los conocimientos, «y estamos asociando escuela a obediencia, sumisión, carga y negatividad. Y eso es un problema», apunta Chas. La solución pasa por un cambio «imprescindible» en el que padres y profesores tienen responsabilidad.”

 
Abogan por crear el hábito de trabajo a través de la lectura diaria y pocos encargos complementarios de tipo muy práctico y activo, hechos a la medida de cada alumno
22 abr

“Los docentes debemos creer más en nosotros mismos”

La educación lenta. Sólo oírlo suena bien, suena a algo bueno. Sabemos que la educación es un proceso, que los aprendizajes se construyen; todo proceso lleva su tiempo, ¿por qué nos empeñamos en aumentar el ritmo? ¿Realmente es positivo llegar a más aún a riesgo de romper la "maquinaria" por sobrecarga?

 

Entrevista a Joan Domènech, autor del libro “Elogio de la Educación Lenta”

Publicado el

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¿Hemos perdido el ritmo de la vida? Seguramente. Hay un predominio del tiempo desde su punto de vista cuantitativo, valoramos más los aspectos de aceleración: cuantas más cosas hagas y más rápido, mejor. Ahora valoramos más el tiempo que utilizamos para hacer muchas cosas que el que utilizamos para hacer cosas en su merecido tiempo.

¿Y qué hemos perdido con ello? Las cosas que antes tenían valor han pasado a un segundo plano. Los griegos tenían dos dioses relacionados con el tiempo: Kronos, vinculado al tiempo que duran las cosas y Kairos, que está ligado a los ciclos de la naturaleza, al tiempo que necesitan los acontecimientos para desarrollarse plenamente. Nuestra cultura sólo conoce y valora a Kronos.

Esta concepción, ¿la hemos trasladado a la educación? Si, por supuesto. La tendencia es pensar que cuanto más tiempo estudien los niños, cuanto más rato dediquen al aprendizaje formal, más listos serán y más cosas sabrán. Esto es falso. El aprendizaje es interdisciplinar, y cada individuo tiene su ritmo. No podemos globalizar ni acelerar el aprendizaje.

¿Qué te provocó, personalmente, la necesidad de establecer un cambio en la forma de educar? El tiempo como variable siempre me había hecho reflexionar. Cuando preparas los cursos siempre intentas organizarte mejor que el año anterior para alcanzar los objetivos, pero siempre llegas a final de curso sin terminar todo lo que querías hacer. Un día te das cuenta que no es una cuestión de organización sino del sistema. Fragmentar el tiempo implica fraccionar el saber y esto no es garantía de un mejor aprendizaje ni tampoco que sea homogéneo en el aula.

¿Y cuál fue la conclusión? El tiempo siempre es el mismo. Puedes fragmentar el tiempo y meter con calzador todas las actividades que tienes que hacer, o puedes plantearte que necesidades tiene el niño y gestionar el tiempo de acuerdo a ellas.

¿Qué es lo más importante para llevar a cabo la segunda opción? Tener claras las prioridades. Actualmente la administración diseña el sistema educativo en función de la realidad social actual, perpetuando un modelo que solo da respuesta a este input. Pero la educación a lo que debe dar respuesta es a la necesidad del ser humano de desarrollarse.

¿El currículum responde a las necesidades del alumno?Hay un error de concepción en el currículum: es excepcionalmente rígido y está sobrecargado de contenidos. El currículum además es prescriptivo cuando debería ser orientativo.No puede ser que nos marquen hasta las lecturas que debemos realizar. Es como si a un médico cirujano le dijeran desde la administración con que bisturí debe operar.

¿Qué solución propone para la sobrecarga del currículum? Actualmente tenemos poco margen, pero lo tenemos. Yo creo que debemos seleccionar los contenidos claves y trabajarlos más profundamente. Pero tal y como está diseñado el sistema sólo se puede pasar superficialmente por los contenidos. Los maestros debemos creer más en nosotros mismos y romper con el seguidismo que nos propone la administración.

¿En su escuela practican la educación lenta? Practicamos lo que podemos ya que el margen que da la administración es limitado. Nosotros tenemos unos horarios más flexibles e interdisciplinares y los resultados son muy buenos.

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Y  esto no va en contra de lo establecido, ¿no? No, en ningún sitio lo prohíbe. Contamos además con el apoyo de toda la comunidad educativa de nuestro centro. Profesores, familias, equipo directivo y alumnos estamos de acuerdo en trabajar de esta forma y defendemos nuestro derecho de hacer esta lectura de la normativa.

¿Qué pautas de trabajo se proponen los profesores de su escuela para trabajar así? La más importante, y la que nos cuesta más cumplir, es entrar con serenidad al aula. Nuestro sistema reclama una autoexigencia superior y esa presión recae en los profesores. Es un poco contradictorio, ya que para aplicar nuestra filosofía lo interesante es poder ejercitarla también como individuo en el caso del profesorado. Pero nos esforzamos cada día por transmitir a los alumnos las ganas de profundizar en lo que aprenden.

¿Cómo valoran los padres y tutores el sistema? Muy positivamente. Todos estamos de acuerdo además que nuestra fórmula es la más exigente con los resultados. Solo la educación que se adapta a las necesidades de cada alumno puede exigir el máximo de cada uno de ellos. No hay que caer en el error de pensar que la educación lenta va asociada al libre albedrío. Nosotros promovemos que cada alumno dedique el tiempo que necesita a aprender lo que se le enseña.

¿Las TIC les ayudan en su tarea diaria? La tecnología por sí sola no cambia nada. Lo que sí hace es poner en cuestión muchas de las cosas que hacemos. Ciertamente, hemos integrado las TIC en nuestras aulas y nos son de gran ayuda porque sabemos exactamente qué finalidad tiene la herramienta. De nada sirve personalizar las actividades si no tienes claro para que las quieres personalizar, por ejemplo.

¿Qué hábitos cree fundamentales en casa para favorecer la educación lenta? Darle tiempo al niño para desarrollarse. Los niños deben jugar, hablar con lo padres, dialogar y escuchar. Deben participar de las actividades cotidianas, ir a comprar, preparar actividades con el resto de la familia, etc. Han de poder aplicar lo que aprenden en clase en la vida cotidiana pero no repetir lo que hacen en el colegio.

13 abr

Lo que los deberes han conseguido

Estamos totalmente de acuerdo con el planteamiento del artículo. Quizá lo más importante... el "miedo" u "odio" que generan los deberes ante el aprendizaje, un proceso natural, asombroso y divertido que todos los niños llevan "de serie" y terminan aborreciendo por dedicar demasiado tiempo a tareas a las que no le ven sentido y les roban su ocio y su infancia.
Publicado en todoeldiaconectados.com. Por Eva Bailén

Siento no haber escrito nada en mucho tiempo, la batalla que he emprendido por poner un poco de sentido común en el tema de los deberes escolares me ha mantenido muy ocupada. Seguro que muchos ya sabéis que he abierto una petición en change.org para que se modere la carga de deberes de los niños españoles.

Cuando redacté la petición y la subí a la plataforma no tenía ni idea de la repercusión que iba a tener. Ni de la cantidad de gente que iba a conocer. Es muy gratificante leer los comentarios de la gente que apoya mi petición, y mucho más encontrar a profesores comprometidos, preocupados y lo suficientemente valientes como para hacer declaraciones tan claras como la que os voy a presentar a continuación.

Alfonso González Balanza es el autor del artículo que veréis más abajo. Es profesor de Biología y Geología en Secundaria, estudia Humanidades en la UNIR, y sobre todo es padre, como yo, de tres niños.  Alfonso decidió imprimir su artículo y pegarlo en el tablón de anuncios del centro donde trabaja, y donde asisten a clase sus hijos. Creo que ha sido muy valiente y se merece que se reconozca su valor, además de que le agradezcamos lo que ha hecho. Es un granito de arena más en esta lucha por la felicidad de los niños, por su tiempo y por su derecho al juego libre. Os dejo ya con su artículo:

Yo confieso

La inmensa mayoría de los maestros (mis compañeros de profesión) considera que los deberes son absolutamente necesarios. Muchos estarían dispuestos a discutir sobre la cantidad adecuada, pero que hay que mandar deberes no se lo cuestionan; es algo tan evidente como que  en invierno hace frío y que en verano hace calor. Digamos que es el orden natural de las cosas. Los maestros deben mandar deberes y los niños deben hacen deberes por la misma razón que la Tierra da vueltas alrededor del Sol y las plantas florecen en primavera: porque así ha sido siempre y porque así debe ser. La maldición bíblica “ganarás el pan con el sudor de tu frente” está tan arraigada en nuestra cultura que la hacemos extensible a los niños. La vida es dura; en este valle de lágrimas no estamos para disfrutar, sino para sufrir.

A casi cualquier maestro que le preguntes por la conveniencia de mandar deberes a los niños te contestará, igual que se recita un mantra, que los deberes cumplen tres funciones: refuerzan lo aprendido, enseñan responsabilidad y crean un hábito de trabajo. Y de ahí no los vas a sacar. Eso es lo que hicieron con ellos sus maestros, eso es lo que les han enseñado en la escuela de magisterio y eso es lo que harán hasta que se jubilen. No importa que nuestro país, año tras año, esté a la cola de los países avanzados, en cuanto al rendimiento escolar se refiere, a pesar de que nuestros alumnos sean los que más días de clase tiene al año y más horas dedican a los deberes en casa. Da igual que todos los estudios internacionales demuestren que los países en los que menos deberes se mandan (o en los que directamente están prohibidos por ley) sean los que mejores resultados obtienen; da igual que todas las investigaciones serias hayan demostrado que los deberes no sólo no sirven para nada, sino que pueden ser perjudiciales. Para muchos de mis compañeros de profesión tales estudios son una patraña de pedagogos progres que no quieren que a los niños se les transmita  la cultura del esfuerzo.

Frente a esos argumentos repetidos por tantos profesores, mi experiencia me dice que los deberes son inútiles, antipedagógicos, profundamente injustos y, lo que es peor, impiden a los niños realizar otras actividades mucho más importantes. Pero en primer lugar voy a explicar por qué, a mi juicio, tales argumentos son una falacia y un sofisma.

¿Hábito de trabajo? Si dedicar 9 meses al año, 5 días a la semana y 5 horas diarias a la realización de tareas escolares, para un niño de entre 6 y 11 años, no es suficiente para lograr un hábito de trabajo, que alguien me explique qué se necesita para lograr ese hábito. Niños en edad de correr y jugar, están sentados en una silla de madera 5 horas diarias realizando tareas aburridas y repetitivas, mientras exigimos que estén en silencio y concentrados. Cuando los profesores asistimos durante nuestra jornada laboral a una charla de más de una hora, nos retorcemos en nuestros asientos y miramos el reloj con desesperación, a pesar de que somos adultos y se nos supone una mayor capacidad de autocontrol y sacrificio, ¡por no mencionar que nos pagan por ello! Mi hija de 8 años, por ejemplo, dedica al trabajo muchas más horas que yo y que absolutamente todos los profesores que conozco (y conozco muchos).

¿Responsabilidad? Existen muchas formas de enseñar responsabilidad, y no sólo la de cumplir con la obligación de hacer deberes; sin olvidar que no podemos exigir responsabilidad a quien por su edad no es responsable de su tiempo ni de sus circunstancias. La responsabilidad se adquiere progresivamente, y me parece normal empezar a exigirla en la ESO, pero no en Primaria: el tiempo del que disponen los niños por la tarde o los fines de semana no depende de ellos, sino de sus padres.

¿Refuerzan lo aprendido? Un niño de 11 años sólo necesita saber sumar, restar, multiplicar, dividir, escribir (correctamente) y leer (con fluidez), para afrontar con éxito la Secundaria. ¿Eso no se puede aprender en 6 años de trabajo diario en clase? Los niños no refuerzan lo aprendido en clase por la tarde: lo aborrecen. Hasta que no tuve hijos, y estos empezaron a estudiar en Primaria, no me di cuenta de la suerte que tuve de ir a un colegio en el que no se mandaban deberes hasta la 2ª etapa de E.G.B. (de 6º en adelante) y, la verdad, no me ha ido nada mal en mis estudios posteriores.

Y ahora voy a explicar por qué sostengo que son injustos e inútiles: para empezar, los deberes que se mandan son los mismos para todos los niños, independientemente de su capacidad y circunstancias personales. Esto es, por definición, absurdo e injusto: si mi hija, que está en 1º de ESO, no hubiera tenido unos padres profesores (y por lo tanto con estudios y MUCHO tiempo para dedicarle) no habría obtenido los resultados tan buenos que obtuvo en Primaria. Pero a pesar de toda la ayuda que le hemos dado, mi hija ha dedicado cientos de horas a realizar tareas escolares absurdas y repetitivas. Porque la mayoría de las actividades incluidas en los libros de texto se basan en la repetición, en el aprendizaje memorístico al pie de la letra, en copiar mecánicamente y en seguir unas pautas de realización muy concretas, que no dejan margen ninguno a la creatividad, y que logran destruir la curiosidad de los niños. Además, las tareas que mandamos, en muchos casos, no siguen criterio pedagógico alguno: he podido comprobar cómo el número de ejercicios o de trabajos que tenía que hacer mi hija en una asignatura, aun teniendo al mismo profesor, variaba enormemente de un año para otro por el mero hecho de que, al cambiar de editorial, el nuevo libro tenía muchos más o muchos menos ejercicios que el del año anterior. Es decir, que los profesores mandamos todos los ejercicios que vienen en el libro, sin plantearnos cuántos o cuáles son los necesarios: si son diez, diez, y si son veinte, veinte (y, por supuesto, HAY que hacer todos los ejercicios y dar todos los temas del libro). Y este no es un problema del colegio de mis hijos (de cuyos profesores, excelentes profesionales, no tengo, por otra parte, ninguna otra queja), sino que es un problema generalizado de nuestra profesión.

Pues bien, yo confieso que he hecho docenas de ejercicios de Matemáticas a mi hija (si, por ejemplo, le mandaban cinco divisiones, ella hacía una y yo cuatro) le he dictado montones de ejercicios de “Cono”, le he traducido incontables páginas escritas en Inglés, le he ayudado con decenas de ejercicios de Lengua y le he hecho muchos trabajos de diferentes asignaturas (mi mujer, además, le ha ayudado a terminar incontables láminas de dibujo y trabajos manuales). ¡Y no me arrepiento! Lo he hecho para que mi hija tuviera una infancia feliz y durmiera todos los días 10 horas. Gracias a eso, mi hija es una niña sana, además de una gran deportista, le encanta leer y escribir por puro placer, juega  al ajedrez, toca la guitarra y es una niña abierta y sociable que ha jugado cientos de horas en la calle. Y si ahora que está en la ESO puedo asegurar que no le ayudo nada en absoluto y sigue sacando muy buenas notas, ¿eran necesarios todos esos deberes que le mandaron y no hizo? ¿Qué pasa con todos los niños cuyos padres trabajan mañana y tarde y, además, no tiene estudios para poder ayudar a sus hijos? Pues simplemente que este sistema educativo injusto, que coarta la libertad y la creatividad de los niños, los margina irremediablemente y los señala como niños irresponsables y fracasados, a la vez que los hunde con negativos, ceros y castigos, y les mina la autoestima, haciéndoles creer que no sirven para estudiar. Si las circunstancias familiares de cada niño son distintas, todo lo que se mande para casa es, por definición, injusto, y condena al fracaso a miles de niños cuyos padres no tienen tiempo, ni capacidad, para ayudar a sus hijos con los deberes escolares.

Pero además, los deberes son antipedagógicos porque hacen que los niños odien estudiar y aprender. A la mayoría de los niños les encanta ir al colegio, pero no soportan hacer deberes; para los niños estudiar y aprender es un castigo (mis hijos no pueden entender que yo siga estudiando por placer). Eso es lo que hemos conseguido mandando deberes hasta lograr el hastío de los niños.

Y lo peor de todo: los deberes ocupan tanto tiempo que los niños no pueden realizar otras actividades mucho más importantes para su desarrollo físico y psíquico; los profesores hemos logrado que los niños lleven una vida igual de sedentaria que los adultos, con el consiguiente problema, convertido ya en epidemia, de obesidad infantil generalizada.

Y es que los maestros no mandamos una actividad en concreto, un día en concreto, tras una meditada reflexión, por considerarla necesaria para conseguir un determinado objetivo que es imposible lograr con el trabajo de clase, tras plantearnos los pros y los contras y pensar de qué modo podemos lograr que nuestros alumnos se motiven con dicha actividad (en vez de considerarla un castigo), sino que lo hacemos de manera automática; porque sí, porque es lo que se supone que hacen los maestros.

Yo propongo que, siguiendo la lógica de mis compañeros maestros, los equipos directivos de los centros nos manden trabajo durante las vacaciones, para que no perdamos el hábito de trabajo adquirido durante el curso. Y que cuando asistamos a un curso de formación, nos manden deberes para el día siguiente con el fin de afianzar los contenidos del curso.

Muchos compañeros me comentan que son los padres los que exigen que se manden deberes a los niños. ¡Pues claro! Para muchos padres los deberes son la forma de que sus hijos estén ocupados y no les molesten pidiéndoles ir a la plaza a jugar. Muchos padres querrían que los niños estuvieran en el colegio hasta las 8 de la tarde, y, por supuesto que hubiera clase los sábados y que los niños siguieran yendo en julio al colegio. ¿Por qué no les hacemos caso en eso también?

¿Y qué deberían hacer, a mi juicio, los niños después de la jornada escolar? Pues según todos los estudios científicos y pedagógicos, está absolutamente demostrado que los mayores beneficios para el desarrollo neurológico y cognitivo de los niños se obtienen con las siguientes actividades: Deporte, Arte (Música, Dibujo…), Juego (imprescindible para la socialización de los niños y para desarrollar la creatividad), Idiomas y Lectura. El arte, la filosofía, la ciencia, la literatura, la música y todas las actividades más elevadas realizadas por el ser humano, son consecuencia directa del mayor logro conseguido por la humanidad: el tiempo de ocio.

Por lo tanto, los niños deberían pasar más tiempo con sus familias, jugar con otros niños (a ser posible en la calle) y practicar deporte, todos los días; aprender a tocar un instrumento musical, practicar una lengua extranjera y jugar al ajedrez, varios días a la semana. Y, sobre todo: leer, leer, leer, leer, leer… Sólo se debería mandar de deberes, en Primaria, leer todos los días el libro que ellos elijan. Y al día siguiente, en el colegio, hacer una redacción contando lo que han leído. Nada más; el resto de actividades se deberían hacer todas en clase. Si intentamos reducir el número de deberes no cambiaremos nada: todos los maestros están convencidos de que ellos mandan muy pocos deberes; sólo eliminándolos por completo lograremos acabar con esta sin razón.

Alfonso González

Lo que los deberes han conseguido ha sido unir a miles de personas en un fin común, despertar el interés de los medios de comunicación, hacer que padres como Alfonso confiesen, que profesores como Alfonso digan claramente lo inútiles que son los deberes y que se reflexione sobre el estilo de vida que el sistema educativo impone a niños y a familias enteras.

Por favor FIRMA si no lo has hecho ya. Pincha aquí por el cambio que necesitamos.

Gracias por compartir y difundir este artículo.

Foto que ilustra este artículo del usuario Bart, bajo licencia Creative Commons, en Flickr.
18 dic

Los deberes escolares a debate

 Los deberes escolares tampoco salen bien parados en el informe Pisa. Los países con mejores resultados son los que menos tiempo emplean. ¿Va siendo hora de cambiar las metodologías y el funcionamiento tradicional?

Dedicar más de 4 horas semanales a los deberes es inútil

Los alumnos de ESO son de los que más trabajan en casa, 6,5 horas a la semana |Corea del Sur y Finlandia, campeones de PISA, consideran que basta con 180 minutos | El joven de entornos desfavorecidos invierte menos tiempo en estudiar

La Vanguardia | 13/12/2014  

Dedicar más de 4 horas semanales a los deberes es inútil

Con sólo mencionar la palabra deberes, la mayoría de los estudiantes fruncen el cejo y encogen los hombros. También hacen lo mismo los padres, siempre preocupados por cómo conseguir que sus hijos terminen las tareas escolares antes de salir con los amigos o que naveguen por internet. Así comienza el último análisis de la OCDE sobre uno de los temas más controvertidos en educación: los deberes escolares. Utilizando el gran caudal de datos que ofrece PISA (2012), la macroevaluación que mide el conocimiento de los alumnos de 15 años en el mundo, el informe deja claro una cosa: que emplear más de cuatro horas a la semana en hacer las tareas escolares es claramente ineficaz y apenas tiene frutos positivos en los resultados finales. Al menos, en el caso de los estudiantes de secundaria. La media de los países de la OCDE se sitúa en las cinco horas a la semana.

¿Y qué hacen los estudiantes españoles? Los alumnos españoles de 15 años dedican una media de 6,5 horassemanales a los deberes, por encima de la mayor parte de los países analizados. De hecho, España, que no queda muy bien parada en las evaluaciones internacionales, es el quinto país que más tiempo dedica a estas tareas. Los estudiantes que más deberes tienen son los de la región china de Shanghai (catorce a la semana), seguidos de los rusos (9,5 horas) y los italianos (8,5). Estos dos últimos tampoco brillan en PISA. En cambio, la siempre admirada Finlandia se sitúa, de nuevo, en el primer puesto de los países cuyos estudiantes realizan menos deberes en casa, con menos de 3 horas semanales, seguida por Corea del Sur. Precisamente son dos de los países con mejores resultados en los informes de la OCDE.

Pese a que la media de los países estudiados sobrepasa el tiempo que los expertos consideran adecuado para dedicar a las tareas escolares, el análisis de la OCDE señala, sin embargo, que respecto al 2003 se ha producido una reducción, salvo en Australia y Austria. En España se ha pasado de dedicar más de siete horas a la semana a poco más de seis. El descenso podría ser el resultado del cambio registrado en la manera en la que los estudiantes emplean su tiempo libre, sobre todo, en las redes sociales, señala el mencionado trabajo. Aunque también deja la puerta abierta a que esa reducción de deberes tenga que ver con una nueva percepción de los profesores sobre la idoneidad de reducir los deberes.

No es la primera vez que se sugiere que un exceso de tareas escolares no ayuda a mejorar el rendimiento académico. En España se ha debatido ampliamente sobre el tema, pero la mayoría de escuelas e institutos sigue enviando deberes a sus alumnos, sobre todo los segundos. Incluso cuando el ministro socialista de Educación José María Maravall prohibió los deberes escolares en 1984 los profesores seguían mandando trabajo. Maravall introdujo muchas novedades a una escuela recién salida del régimen franquista. Extendió la educación mixta, generalizó la evaluación continua y envió una circular a las escuelas para que aboliesen los deberes. Y lo hizo porque muchos educadores y pedagogos consideraban que el trabajo se ha de realizar en la escuela. Que después de cinco o seis horas en clase, no era necesario estar otra hora en casa trabajando. Pero la idea no cuajó en la mayoría de centros.

“Imagina que acabas tu jornada laboral y tu jefe te dice que te lleves trabajo a casa, que así avanzarás más y lo harás mejor, ¿qué te parecería?”. La pregunta la lanza Irene Balaguer, miembro de la Associació de Mestres Rosa Sensat. Balaguer defiende que los deberes no aportan una mejora educativa. “El trabajo se ha de realizar en clase, hacerlo en casa por regla general no es pedagógico”, añade. En el otro lado están los profesores que consideran que un poco de tareas en casa ayuda al alumno a gestionar su tiempo, a ser más autónomo, en especial en los centros de educación secundaria. El problema llega cuando cada uno de los seis o siete profesores que tiene un alumno se anima a enviar tareas. “A veces los profesores nos pensamos que nuestra asignatura es la única y no tenemos en cuenta la acumulación de trabajo”, reconoce Javier Marsà, director del instituto Joan Coromines de Barcelona. De todas maneras, Marsà matiza que lo del tiempo que se dedica a las tareas es relativo. “Algunos alumnos tardan cinco minutos en realizar un ejercicio y otros una hora”.

El análisis también concluye que, como norma general, los estudiantes de entornos más favorables dedican 1,6 horas más a estudiar que aquellos en riesgo de exclusión, lo que sí influye en sus notas finales de forma significativa. En muchos casos, aquellos carecen de un espacio adecuado para estudiar y pueden disponer de cargas familiares e incluso laborales que les impidan invertir el mismo tiempo al estudio. Por eso los expertos de la OCDE proponen que se dediquen aulas de estudio en las escuelas y monitores de repaso. El Ministerio de Educación eliminó en el 2012 los programas de refuerzo escolar. Aunque ciudades como Barcelona lo mantienen a través del programa Èxit. En el instituto Joan Coromines, por ejemplo, los alumnos pueden quedarse dos días a la semana para repasar y hacer deberes con la ayuda de monitores gracias a este programa.

Posturas

A favor: Javier Marsà, del instituto Joan Coromines, cree que “puede ser bueno hacer algunos deberes, pero no demasiados. Cuando yo tenía 5 horas diarias de clase, vale. Pero estos niños tienen 8 o 9 asignaturas y estar siempre pendientes de deberes no lo veo bien. Deben tener tiempo libre para hacer otras cosas. El alumno que hace los deberes suele sacar mejores notas”.

En contra: Irene Balaguer, de Rosa Sensat, tiene claro que no hay que hacer deberes en casa “en ninguna etapa educativa porque es un elemento de discriminación; hay niños que tienen el espacio y un familiar que les puede ayudar a hacerlos”. Además, los alumnos ya pasan muchas horas en el instituto y “es allí donde deben trabajar. Los niños necesitan tiempo para pensar y jugar”.

 

08 nov

Menos deberes y más jugar.

Una reflexión como educadores que cuestiona el sistema educativo, las medidas de conciliación familiar y la organización familiar habitual.

CATHERINE L’ECUYER Investigadora sobre educación infantil

Entrevista publicada en El mundo el 26/5/14.

‘Los niños en España tienen muchos deberes y deberían jugar más’

  • ‘Con más estímulos no se están consiguiendo mejores resultados’
  • ‘En Finlandia dedican cuatro veces menos tiempo a los deberes que en España’
  • ‘En el aburrimiento se encuentra la chispa de la creatividad’
Catherine L'Ecuyer, autora del libro 'Educar en el...

Catherine L’Ecuyer, autora del libro ‘Educar en el asombro’ JAVIER BARBANCHO

Casi todos los niños están escolarizados en España a los tres años, una edad a la que empiezan a aprender a leer y escribir, mucho antes que en países como Finlandia, donde se comienza a los siete.

A pesar de ello, y de que aquí hay más deberes y extraescolares que en la media de la OCDE, los resultados académicos son peores. Con más tareas a los críos les rinde mucho menos. Catherine L’Ecuyersostiene que parte del problema es que los padres de ahora saturan a sus hijos desde que son bebés con aplicaciones para tabletas, idiomas y todo tipo de actividades que les apartan del juego, la naturaleza y el silencio.

Todo ello les causa una «sobrestimulación» que atrofia su capacidad de interesarse por el mundo y les predispone a la apatía y al fracaso escolar. Esta investigadora canadiense sobre educación infantil, que vive en Barcelona, sacó el jueves la novena edición de su libroEducar en el asombro (Plataforma).

El ministro José Ignacio Wert presenta como un logro que en España el 99% de los niños esté escolarizado a los tres años. ¿Es algo de lo que debamos presumir?
La clave de tener una mejor preparación para el proceso cognitivo y un buen desarrollo de la personalidad reside en la calidad de la relación del niño con su principal cuidador durante los primeros años de vida. Introducir la educación formal en la etapa infantil nos distrae de lo realmente importante.

¿Qué edad es la adecuada para empezar a aprender a leer y escribir?
Los siete años, que es cuando se tiene la madurez suficiente. Si adelantamos etapas, les ponemos en una situación de frustración que puede repercutir en su autoestima y crear una espiral de fracaso que afecta al desarrollo futuro del aprendizaje. Con más estímulos no conseguimos mejores resultados.

Quizá los padres se pasan con los estímulos. Cuenta en su libro que en un cumpleaños de un niño de ocho años la familia contrató a un catedrático para enseñar experimentos químicos, en vez de a un payaso…
El proceso de aprendizaje se hace desde dentro hacia afuera. Si suplantamos la estimulación natural del niño con estímulos desde fuera hacia adentro, sustituimos su proceso natural de descubrimiento del mundo y anulamos su capacidad de asombro. El niño se vuelve pasivo y llega un momento en que se hace adicto a la sobrestimulación.

Las clases de chino, piano o ballet muchas veces sirven para colocar al niño mientras los padres trabajan. ¿Cómo vivir sin extraescolares cuando no hay conciliación?
Siempre se ha planteado la conciliación como un derecho de la mujer y nunca hemos conseguido nada. Deberíamos plantearla como una necesidad para el buen desarrollo del niño. Las bajas por maternidad deben ser más largas y hay que cambiar los horarios para que la familia pueda verse. Ojalá los políticos tomen conciencia de esto: se juegan el futuro de las nuevas generaciones.

¿En España los niños tienen muchos deberes?
Yo me dedico a la educación infantil, una etapa donde no debería haber deberes, pero se los ponen a los cinco años, con la excusa de que son buenos para empezar a crear un hábito, cuando deberían jugar más. Cuando juegan encuentran retos que se ajustan a sus capacidades y ahí es cuando aprenden de verdad. En primaria no es normal que lleven mochilas que pesan más que ellos y que pasen cuatro horas con tareas que no son para su edad. Es absurdo que en el aula les pongan películas y luego lleguen a casa cargados de deberes. En Finlandia dedican cuatro veces menos tiempo a los deberes que en España y tienen mejores resultados en el Informe Pisa.

En su libro dice que varios ejecutivos de Silicon Valley han prohibido las tabletas a sus hijos. ¿Qué opina de las aplicaciones educativas?
Que no está comprobado que tengan beneficios para los niños. Las películas, los videojuegos, el ordenador, aunque sea con fines educativos, exigen poco esfuerzo mental. Hay niños que saben lo que es una vaca porque la ven en el iPad, pero nunca la han tocado ni olido.

¿Es la sobrestimulación por un aprendizaje demasiado temprano y por la saturación de deberes y extraescolares la causa de los malos resultados obtenidos por España en Pisa?
No puedo asegurar que sea el único factor, pero es uno importante.

¿Los niños deben aprender a aburrirse?
Aburrirse es buenísimo porque el juego brota precisamente de ese espacio en el que un niño no sabe qué hacer. En el aburrimiento se encuentra la chispa de la creatividad.