24 jul

Aprendiendo del verano

Con éste artículo colaboramos en la revista que publicó Agenda Menuda el día 18 de Junio de 2017 acompañando al periódico La Verdad de Murcia.

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Aprendiendo del verano

Llegan las vacaciones escolares y con él vuelven a surgir las dudas y las conversaciones sobre los deberes, las actividades, la lectura o los cuadernillos de verano para nuestros hijos. Nos asaltan muchas preguntas y leemos y oímos opiniones para todos los gustos. ¿Es bueno que desconecte del todo de la escuela y los deberes? ¿Olvidará todo lo aprendido sino repasa este verano?

Yo soy de la opinión de que los niños deben desconectar de las tareas escolares en verano, han de dedicarse a jugar, inventar, trepar, hacer deporte, aburrirse… y aprender. Por suerte el aprendizaje es innato al ser humano, más todavía en la infancia. Que no hagan deberes, fichas, dictados no significa que no puedan aprender de otras maneras, con contenidos más o menos “académicos” pero que influyen sin duda en la mejora de su proceso de aprendizaje. La clave está en como hacerlo y el verano puede ser el momento ideal para apostar por el aprendizaje accidental, el que ocurre “sin darnos cuenta”, el de las acciones cotidianas, el de los juegos y las relaciones de todos los días. Y suele ser, además, a través de lo que nos divierte y nos motiva.

En el siguiente cuadro relacionamos las actividades lúdico-educativas que podemos plantear en algún momento del verano y algunos de los aprendizajes, todos ellos importantes, que de ellas se derivan:

TEMA HACEMOS APRENDEMOS
LECTURA ·  Visitar la biblioteca (y dejar que el niño mire, elija, manipule los libros y el material audiovisual)·  Copiar o hacer dibujos sobre las historias.·  Escribir, diseñar y maquetar su propio libro (con el máximo de detalles).

·  Crear un rincón de correos en casa (material de escritura, buzones para cada miembro de la familia… y a cartearse!).

·  Leer por turnos y poniendo voces.

·  Realizar tarjetas con dibujos. Inventar (contar o escribir) un cuento con las tarjetas que cada participante saque.

·  Valorar los libros.

·  Respetar los espacios y materiales.

·  Imaginar situaciones y personajes.

·  Interpretar.

·  Tomar decisiones

·  Favorecer la comunicación.

·  Canalizar la expresión de sentimientos.

·  Mejorar la lectoescritura.

TODO EN UNO Trabajar diferentes actividades y habilidades en torno a un mismo tema. La clave de este tipo de trabajo es que el niño elija el tema (uno que le guste  y le motive) y buscar información sobre él:·        Actividades Relacionadas

·        Vídeos

·        Recetas De Cocina

·        Maquetas

·        Experimentos

 

Ejemplo: “La guerra de las galaxias”. Investigar el universo (galaxias, estrellas, magnitudes, velocidad); realizar una maqueta de la estrella de la muerte; crear un disfraz con retales; espada láser (qué es el láser, para qué se utiliza ahora); adaptar la II Guerra Mundial con personajes de la guerra de las galaxias.

·   Investigar

·   Relacionar

·   Comprender

·   Visualizar

·   Transformar el conocimiento en algo práctico.

·   Automotivación.

·   Perseverar

·   Memorizar.

CON LAS MANOS ·        Tejer

·        Hacer pulseras

·        Técnicas de dibujo (carboncillo, puntillismo, acuarela)

·        Realización de maquetas (con tente, cartón, madera)

·        Punto de cruz.

·        Pintar camisetas (hay diversas técnicas).

·        Cocinar

·        Recetas para elaborar materiales caseros (plastilina, blandiblu, pintura).

·  Ejercitar la paciencia.

·  Desarrollar la creatividad.

·  Autoconocimiento.

·  Trabajo en equipo.

·  Probar cosas nuevas.

·  Concentración.

·  Destreza manual.

·  Seguir instrucciones.

·  Magnitudes y cantidades.

JUEGOS DE MESA Son excelentes compañeros para las sobremesas de verano. Investigar según edades y preferencias.Ejemplos: Monopoly, cluedo, catán, cartas, party, dominó, ajedrez, dixit… y muchos otros menos conocidos. ·  Estrategia

·  Cooperativismo.

·  Paciencia.

·  Negociación.

·  Agilidad.

·  Imaginación.

·  Comunicación.

·  Memoria.

JUEGOS CASEROS ·   Inventar circuitos y laberintos (con cinta adhesiva, “señales” indicadoras y obstáculos varios).

·   Diseñar dianas (con tela, cartón, en el suelo, colgando…) acordar las normas y afinar la puntería.

·   Construir fuertes, casitas, aparcamientos, escenarios de teatro…

·   Adaptar algunos juegos o deportes para realizarlos en miniatura (bolos, tenis, petanca, golf).

·   Reciclar botellas, tapas, cartones y hacer juegos o instrumentos con ellos (damas, tragabolas,  marionetas)

·  Creatividad.

·  Destreza manual.

·  Flexibilidad.

·  Aprender por ensayo-error.

·  Constancia.

·  Investigación.

·  Seguir instrucciones.

ESTIMULACIÓN CORPORAL ·      Bailar.

·      Meditar.

·      Ejercicios de respiración.

·      Pintar con el cuerpo.

·      Figuras en el agua (diseño y ensayo de ejercicios de natación sincronizada – adaptada a cada edad).

·      Juegos con las piernas atadas, pata coja, ojos cerrados…

·      Estatuas (movimiento con música y totalmente quieto al quitarla).

·      Equilibrio (colocar diferentes líneas en el suelo y seguirlas sin salirse – según edades).

·      Espejo (todos imitan a uno en movimientos y expresiones).

·  Mejorar la percepción del mundo que nos rodea y de nuestro propio cuerpo.

·  Autocontrol.

·  Agilidad.

·  Ritmo.

·  Lateralidad.

·  Desarrollo motor.

·  Seguridad y destreza corporal.

·  Expresión de emociones.

 

Ana Ayala Tomás
Pedagoga de Cadakual Iniciativa Social S.Coop.
18 jun

Deberes de verano, ¿Sí o no?

Llega el verano y los deberes vuelven a estar en el pensamiento de padres e hijos. Rescatamos esta reflexión, de hace ya algún tiempo pero totalmente en vigor. Negamos la mayor.

 

Publicado en http://educarconsentido.com en junio de 2013. Nacho Calderón Castro.

Llega el verano y pronto tendremos que ir a recoger las notas de nuestros hijos y con ellas a menudo nos llega una lista de “recomendaciones”  para el verano. Si el niño ha suspendido,  las recomendaciones se convierten más bien en “requisitos”, si ha aprobado nos quedamos con el  “un poquito de trabajo no le vendrá mal”.

Y nosotros nos planteamos ¿deberes en verano?. Los argumentos a favor son claros: las vacaciones son muy largas y el niño pierde hábitos y aveces hasta conocimientos. Algunos profesores dicen que, incluso los buenos estudiantes, parece que han “reseteado” su cerebro al comienzo de curso. Por ello, “no es bueno desconectar completamente”. Pero incluso aquellos que están a favor de los deberes veraniegos insisten en que NO debe ser igual que el curso, no se debe cubrir nuevo material, sino repasar, un poquito de matemáticas – algunas cuentas – y, por supuesto leer todos los días un poquito.

Como es habitual en mí, voy a comenzar negando la mayor: el verano es para desconectar. Del todo. Al 100%. Lo necesitamos los adultos y lo necesitan los niños.

Si no están de acuerdo, entonces asegúrese de que este verano se lleva de vacaciones algo para “no desconectar”. Si es usted profesor, corrija todos los días algunos exámenes. Quince o veinte solo, pero todos los días. Media horita diaria corrigiendo exámenes. Así cuando llegue a septiembre, no habrá perdido el hábito.

Si es usted abogado, prepárese un pleito por semana, cada día un poquito solo, pero un caso a la semana.

¡Vamos hombre! ¡A mi no me van a pillar haciendo informes!. En verano hago todo lo posible por perder el hábito de trabajo.

Y no me vengan con que esta es la “nueva pedagogía, que pretende que los niños aprendan sin esfuerzo”. De eso nada. Lo que ocurre es que después de más de 40 años viendo cada verano a los harrijasoketas (levantadores de piedras) en algunas de las fiestas del Valle del Baztán (Reino de Navarra), sigo sin comprender los esfuerzos inútiles.

Cualquiera que me conozca sabe que si hay algo que no temo ni rechazo es el esfuerzo, pero tonterías las justas. Si quieren justificarme los deberes en verano – si quieren demostrar que es un esfuerzo que merece la pena – debería haber un/os estudio/s que demostrara/n dos cosas:

a) A medio plazo: que los alumnos que realizan deberes en verano logran mejores calificaciones AL FINAL del siguiente curso. Es decir, si nos referimos a este verano, los alumnos que hagan deberes este verano deberían tener mejores notas en junio de 2014, frente a aquellos que no hagan deberes este verano.

b) A largo plazo: que los alumnos que realizan deberes de manera sistemática a lo largo de los veranos logran mejores notas AL FINAL de su escolarización.

Fijarse en los resultados inmediatos de una técnica –  (cómo llegan los alumnos en septiembre al colegio) – es una visión absurda en la enseñanza. Un gran error en la enseñanza es tomar medidas que sólo tienen efecto a corto plazo (exámenes) y que carecen de eficacia a medio plazo. Así que: ¿esfuerzos? Todos los que sean necesarios, pero que tengan un resultado palpable, estable y, al menos, a medio plazo (al menos un año).

Por otro lado. Después de más de 20 años de profesional, una vez, sólo una vez, he visto que una profesora revisó, corrigió y devolvió los deberes al alumno. Sólo una vez. El resto de las ocasiones el niño entrega los deberes (a menudo no sabe a quién debe hacerlo, si a su profesor del curso anterior o al nuevo), y si los he visto no me acuerdo. Eso genera una sensación de frustración  más que justificada en el alumno. (Sí, ya lo sé, los ha hecho por su bien, no para que premien – igualito que los adultos, que entregamos la declaración de la renta por nuestro bien y el de todos nuestros compañeros, no para evitar una multa).

El verano es para desconectar del colegio. Deben aprovechar a leer mucho. “¡Ah!” – dicen algunos “pero es que eso es lo que le han mandado en el colegio!”.

Ustedes sigan ligando lectura con colegio y van a ver el fracaso en el desarrollo del gusto por la lectura. En el colegio se aprende a leer, pero leer no es una asignatura NI debe estar ligado a los deberes. Leer es uno de los mayores placeres de la vida y para algunos llega a ser una necesidad.

Si insistimos a los niños que deben leer por que se lo han mandado en el colegio, los niños van a evitar hacerlo. Porqué no contarles (y que nos vean) que nos hemos reído  muchísimo con la historia de “el vicario que hablaba al revés” (Roald Dahl), o con cualquiera de los cientos de libros apasionantes que hay.

Ya que les gustan tanto los documentales de animales o de “cómo se hizo” porqué no comprarles libros sobre eso mismo.

Leer, leer, leer. Y mucha bicicleta. Y mucha piscina. Y mucha playa. Y mucha montaña. Y mucho paseo. Y mucho monopoli, parchís, cluedo, y los juegos que ustedes quieran. Pero mucho. Y mucho tenis, paddel, fútbol, baloncesto y cualquier deporte. Nada de eso son deberes. Leer tampoco. Leer es un placer y para algunos una necesidad. Nada que ver con el colegio.

Y algo más, de lo que rara vez se habla. El verano es un magnífico momento para fomentar la escritura. Sí, sí, la escritura. Somos miles las personas a las que nos gusta escribir y normalmente la afición empieza de pequeñitos, con ocho años o incluso menos. Todo lo que necesitamos los “escritores” – permítanme incluirme donde no me corresponde – es, como en el resto de las artes, un público a quién dirigirnos.

Hoy en día es facilísimo tener público. Haga un blog para su hijo. Que escriba lo que quiera y que lo puedan leer sus amigos, los abuelos, los padrinos, los primos. Y que le hagan comentarios. No se trata de que llegue a redactar como Arturo Pérez Reverte o como Francisco Ayala. Se trata de que se divierta haciendo algo que no tiene NADA que ver con el colegio. Para muchos escribir es un gran placer. En mi caso se acerca mucho a una necesidad.

¿De verdad quieren que sus hijos lleguen a septiembre con el cerebro bien “fresco”, que no que esté “reseteado”?. ¿De verdad lo quieren?. ¿De verdad, de verdad?. Este verano quítenle dos cosas: los deberes y las pantallas (televisión, i-pad o similar, x-box, etc).

Son solo dos meses. Hagan el experimento. Quítenle la televisión ¡DE UNA SANTA VEZ!. Sólo en verano. Verán como florecen sus hijos.

(Y ya puestos, cuando estén de vacaciones, a papá y a mamá también les va a venir muy bien dejarse el i-pad, o  cualquier otro de esos aparatitos que les mantiene conectados con el mundo exterior y les dificulta atender a su mundo interior.). Desconecten.